La semana también nos deja despedidas. Anteayer falleció en su París natal
Éliane Radigue (1932-2026), a los 94 años. Pionera de la música concreta y exploradora del sintetizador ARP 2500 como herramienta meditativa, la compositora francesa inició su trayectoria a mediados del siglo pasado a la vera de compositores-investigadores electroacústicos como Pierre Schaeffer y Pierre Henry, integrándose en el Grupo de Investigación de Música Concreta. En los años sesenta, amplió su formación en el ámbito de la música clásica y comenzó sus investigaciones con cintas magnéticas y retroalimentación, recuperando el vínculo con Pierre Henry. Vivió residencias pasajeras en Nueva York, donde se relacionó con artistas de la corriente minimalista, serial y protoelectrónica como Philip Glass, Steve Reich, John Cage o Morton Subotnick y compartió estudio en la Gran Manzana con Laurie Spiegel y Rhys Chatham. Exploradora del drone, artista prolífica y trabajadora incansable, desde principios de los setenta y a lo largo de varias décadas se consagró a la experimentación con sintetizadores, creando obras como
“Chry-ptus” (1971),
“Adnos” (1974),
“Songs Of Milarepa” (1983) o
“Trilogie de la mort” (1998). Durante el siglo XXI, buena parte de su obra estuvo ocupada por los instrumentos acústicos en trabajos como
“Naldjorlak”, cuyas tres piezas se estrenaron al completo en 2009, o la serie
“Occam” para instrumentos como arpa, violín, chelo, trompeta o clarinete que desarrolló entre 2011 y 2015.