La huella de The Blaze sigue siendo plenamente rastreable en la falla electrónica europea. El proyecto del productor francés Lydsten bebe, tanto desde la retícula sonora como desde la visual, de sus compatriotas franceses. Algo que queda expresado en “BIAS”, esta suerte de cortometraje que cubre un buen trazo del último EP homónimo del músico de Lille, en concreto los temas “You Won’t”, “Burn” y “Yourself”.
El director galo Simon Lemarchand es el encargado de darle el barniz cinematográfico y un desarrollo narrativo a “BIAS”. Al igual que en el imaginario visual de The Blaze, la pieza retrata una juventud basculante entre la euforia y la melancolía, entre el desfase juvenil y la pesadumbre anímica, una oscilación que sintoniza con ambas propuestas musicales. En este caso el foco se centra en un joven de la Francia rural desnortado y desalineado. Poco a poco la cámara pone de manifiesto ese desplazamiento anímico del chico respecto a sus amigos, abriendo la puerta a un mundo interior cada vez más ensimismado y ofuscado; como esa polilla solitaria abrasándose por el calor. Ese malestar interno queda reforzado con una cascada de imágenes de archivo de guerras, incendios, comerciales de antaño, industria cárnica… Una biomasa de estímulos que parece ir haciendo mella en el protagonista, dentro de un despliegue propio del drama psicológico. Esas sensaciones de algo interior removiéndose quedan confirmadas con un vuelco dramático capturado mediante una secuencia de elevada tensión y hermosura. La última fase, correspondiente al último corte de los tres, se basa en la recuperación, en los esfuerzos por parte de familiares y sus amigos para devolver a la normalidad a este joven depresivo.
El continente remite de nuevo al dúo parisino. Planos-secuencia, largas panorámicas en dolly, cámaras lentas y zoom-in son parte de la gramática visual utilizada por Lemarchand. A veces incluso valiéndose de momentos algo gratuitos para capturar cierta belleza de la juventud y sus movimientos algo exagerados de su expresión vital. Aunque por lo general, el dinamismo de la cámara y el tono cinematográfico rima con la experiencia sonora cinemática y sensorial. ∎