Totó en 1991: embajadora del Caribe colombiano. Foto: Andy Catlin
Totó en 1991: embajadora del Caribe colombiano. Foto: Andy Catlin

Fuera de Juego

Totó La Momposina: la memoria afrocolombiana que llegó al mundo

Embajadora mundial de los ritmos del Caribe colombiano, su voz logró llevar el bullerengue, la cumbia y los cantos tradicionales de la costa atlántica a los grandes escenarios internacionales sin perder nunca la raíz popular y comunitaria de la que procedía. Con ella desaparece una figura esencial de la música latinoamericana y una de las artistas que mejor supo convertir su tradición en patrimonio universal. Falleció el pasado día 17 con 85 años.

“Bonita, como se riega, ay, la verdolaga”: a muchos colombianos les ha venido hoy a la cabeza este verso. O estos otros: El pescador habla con la luna / El pescador habla con la playa / El pescador no tiene fortuna / Solo su atarraya”. O tal vez estos: Yo nací en las bellas playas caribes de mi país / Soy barranquillera, cartagenera, yo soy de allí”. Porque Totó La Momposina (1940-2026), la intérprete de “La verdolaga”, “El pescador” o “Yo me llamo cumbia” –y de otras muchas canciones memorables–, acaba de fallecer a los 85 años. Murió el pasado 17 de mayo, aunque se confirmó el 19 de mayo. Fue en la ciudad mexicana de Celaya, Guanajuato. No solo la recordarán en su país: Totó La Momposina tocó durante seis décadas por el ancho mundo, llevando a escenarios de mil festivales estos y otros clásicos de la música afrocolombiana.

Nació Sonia Bazanta Vides en Talaigua Nuevo, Bolívar, a la orilla del río Magdalena, en el municipio de Mompox, lo que explica su apodo y, si se quiere, esa mezcla de elementos de la naturaleza –agua, tierra, fuego y viento– que da materia a su repertorio. Su padre era percusionista. Su madre, bailarina y cantante. Así, parte de la cuarta generación de una familia dedicada a la música tradicional, ella pronto se hizo con los ritmos tradicionales del Caribe de su país –gaita, cumbia, porro, chalupa, sexteto y mapalé– entendiendo rápidamente que todo aquello era el sincrético resultado de siglos de fusión africana, indígena y española. Asumió el rol de encarnar toda esa herencia, pero también de transmitirla como embajadora. Aunque eso aún tardaría un poco en llegar.

“Mapale/Prende la vela”, directo en Real World Recording Week, 1991

Su primer grupo se formó en 1964, con sus padres y hermanos. Con ellos comenzó actuando en fiestas populares y encuentros regionales. Más adelante se trasladó a Bogotá, donde entró en el Conservatorio de la Universidad Nacional de Colombia, lo que fortaleció, por la vía académica, sus conocimientos de música popular. Pronto llamó la atención de programadores de festivales de world music –le toca esta época, de gran expansión para artistas no anglosajones de todo el mundo– y se habitúa a los escenarios de los cinco continentes. Otro suceso le tocó de cerca y la ayudó a abrir su carrera internacionalmente: en 1982 la Academia de Suecia premia a Gabriel García Márquez con el Nobel de Literatura, y Totó La Momposina la acompaña para la ocasión. Aquello le brinda nuevas oportunidades, como la de grabar en Francia en 1983, y la ayuda a visibilizar un perfil que todo el mundo quería conocer. Entre sus oyentes más atentos estaba Peter Gabriel, que la fichó para su sello Real World, le grabó “La candela viva” (1993) en sus estudios en Bath y la programó en innumerables ediciones de WOMAD, un festival hecho a la medida de artistas como ella.

Sentadas ya las bases de su carrera y claro su rol en el mundo de la música –personificación de los ritmos del Caribe colombiano, embajadora del bullerengue, la cumbia y los cantos de la costa atlántica–, Totó La Momposina desarrolló una carrera con anclaje en la raíz popular y comunitaria en la que nació y creció rodeada de tamboreros, cantadoras y celebraciones populares.

Totó La Momposina Y Sus Tambores: Colombia viva.
Totó La Momposina Y Sus Tambores: Colombia viva.

Su magnetismo rítmico y la simpatía que suscitaba su personaje favorecieron colaboraciones con artistas de otros estilos y países latinoamericanos –Lila Downs, Celso Piña, Calle 13– y le atrajeron premios y nominaciones de importancia, como la del Grammy Latino a mejor álbum tropical tradicional por “Gaitas y tambores” (MTM, 2002). El WOMEX de 2006, que se celebró en Sevilla, la reconoció con su premio homónimo. La Academia Latina de la Grabación le concedió en 2015 el Premio a la Excelencia Musical, y en 2017 recibió el título de Doctora Honoris Causa en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional.

Tras unos años en que sus apariciones empezaron a espaciarse en el tiempo, a alejarse de los escenarios y acercarse más a proyectos educativos y culturales vinculados a la preservación del patrimonio oral colombiano, Totó La Momposina dejó de actuar en septiembre de 2022. Acababa de ser diagnosticada con alzhéimer y afasia, enfermedad cuyas complicaciones terminarían con su vida.

“Hoy despedimos a la maestra inmortal que llevó por el mundo entero los sonidos de cumbias, porros, mapalés y bullerengues nacidos en el alma de nuestra tierra (...) a la mujer que durante décadas defendió, enriqueció y proyectó la música tradicional del Caribe hasta convertirla en parte esencial de la historia cultural colombiana”, acaba de escribir el Ministerio de Cultura de Colombia. “Ha partido Totó La Momposina, mi pariente y una figura extraordinaria del arte y la cultura caribeña colombiana. Que ascienda alto entre las estrellas”, ha declarado el presidente colombiano Gustavo Petro. ∎

Cerca de la candela

“La candela viva”
(Real World, 1993)

El primer disco con alcance internacional, grabado en los estudios de Peter Gabriel en Bath, consolida internacionalmente a Totó la Momposina y da a conocer a millones de oyentes la riqueza rítmica del Caribe colombiano. La obra está dedicada a Chimichagua, un pequeño pueblo devastado por un incendio. Esa es la candela del título, aparte de ese espíritu que convierte, música de por medio, la tragedia en celebración de los sentidos. Entre los temas del disco está el famoso “El pescador”.

“Carmelina”
(Yard High, 1995)

Totó La Momposina profundiza en la dimensión narrativa y emocional de los cantos tradicionales, equilibrando piezas festivas con momentos de enorme carga melancólica. El álbum destaca también por su riqueza percusiva y por la manera en que integra distintas tradiciones musicales de la costa atlántica dentro de un sonido coherente y profundamente hipnótico. Contiene momentos brillantes como “La ceiba”, “Ven pronto” o “Los sabores del porro”.

“Pacantó”
(MTM, 1999)

Grabado entre Bogotá, Francia e Inglaterra, y mezclado en Inglaterra, “Pacantó” cumple el propósito de integrar las culturas precolombinas y poscolombinas, darle protagonismo a África y aun abrirse a la sonoridad de flautas y guitarras. Producido por Marco Vinicio Oyaga –hijo de Totó, aparte de percusión del disco–, incluye entre los temas estrella “Pacantó”, “Repárala” y “Así lo grita Totó”. ∎

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