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Vis a Vis, música y conflicto armado en el corazón de Malí

Javier Zarco fue una de las principales fuerzas motrices de la Barcelona mestiza que se consolidó desde mediados de los noventa y hasta los primeros años de este siglo, impulsada por Diamano Club Mestizo, que acogía tanto a los grupos locales como a la naciente escena africana de la Ciudad Condal. Después de trabajar con Ojos de Brujo, Muchachito Bombo Inferno o Dusminguet, creó el sello Zientovolando, y desde 2014 dirige Slow Walk Music, promotora y disquera especializada en sonidos africanos. El pasado fin de semana fue a Bamako como miembro del programa Vis a Vis, cuyo objetivo es dar a conocer la música africana en España. No sospechaba que le esperaban unos días de tensión compartida con sus amigos y compañeros de viaje, quienes hicieron más llevadera la delicada situación.

Virginie Dembélé, en Los jardines del Museo Nacional de Bamako. Foto: Pachi Espinosa
Virginie Dembélé, en Los jardines del Museo Nacional de Bamako. Foto: Pachi Espinosa
Vis a Vis es un programa de apoyo a la internacionalización de la música africana que organiza Casa África, organismo adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. Es una idea de Pachi Espinosa, productor y realizador del programa. En cada edición, un grupo de programadores españoles viaja a un país diferente para seleccionar dos propuestas musicales, que actuarán en algunos de los festivales más importantes del verano español. Y van doce ediciones.

Malí ha sido el destino elegido este año, y el último de los tres días –Vis a Vis se celebró entre el 23 y el 25 de abril– el país volvió a temblar por los ataques yihadistas de JNIM, el brazo armado de Al Qaeda en el Sahel, y de FLA, los secesionistas tuareg del norte, esta vez unidos. A juzgar por los informativos africanos, ha sido la ofensiva más heavy desde 2012; ambos grupos estaban apoyados por Argelia y la inteligencia francesa. Yo ahí me pierdo. Aun sabiendo de la gravedad del momento, lo viví relativamente sereno, me sentía protegido por la embajada, en un hotel con piscina, buenos amigos y cerveza, pero sobre todo por los comentarios de mi buen amigo, el maestro balafonista Lassana Diabaté, habitual de Toumani Diabaté y líder de Trio Da Kali y Guitari Baro; y también por Mory Touré, reconocido periodista musical de Radio Afrika y RFI. Ambos me transmitían tranquilidad, parece algo habitual. La capital está blindada por soldados rusos y malienses, y la vida sigue su curso. El domingo, Lassana casaba a su hija, del hotel salía otra boda y en la radio sonaba “Dimanche à Bamako” (2004) de Amadou & Mariam. Bamako me enamoró y el Vis a Vis me reconectó con mi profesión, que a veces me satura.


Algunos de los programadores: La Mar de Músicas, Etnosur, Guitar BCN, Noches del Botánico...
Algunos de los programadores: La Mar de Músicas, Etnosur, Guitar BCN, Noches del Botánico...

La dinámica es así: los miembros de la expedición seleccionamos previamente 12 propuestas de las 98 que se presentaron. Entre las inscritas hubo variedad, tal y como ellos definen: traditionnel, tradi-moderne y moderne; ganó el tradi-moderne. Entre los seleccionados nada de rap, reggae, afrobeats, coupé-décalé, afropop mandenge, desert blues o jazz... Me temo que los estereotipos siguen pesando, y eso se refleja en las programaciones de nuestros festivales. Me hubiera gustado ver algunas de mis apuestas, tanto a los artistas como la reacción del público asistente a los jardines del Museo Nacional de Bamako, que en mis dos selecciones fueron de congas infernales, brutal. Espero y creo que son las que vendrán a España el próximo verano, así que tengo que recomendarlas, son las siguientes: Virginie Dembélé y Ben Zabo. A falta de electrónica, opté por dos buenos guitarrazos que ojalá sorprendan al público español.

Una muestra del poder de Ben Zabo: “Hanzunu Fanmu”

Los ataques al aeropuerto de Bamako y algunas explosiones cercanas a la capital forzaron la anulación de la última noche, pero pudieron presentarse en la bonita terraza del hotel Massaley, aunque nos quedamos sin ver al kamelengoni de Salif Keita, así como a Tiken Jah Fakoly, que actuaba en el Festival Hola Bamako, organizado por la Embajada Española desde hace nueve años. Youssou N’Dour, que también actuaba esa noche en la ciudad, tuvo que detener su concierto a la tercera canción, ya que el gobierno decretó el toque de queda a las nueve de la noche. Un final agridulce a tan bonita visita.

Mi pensamiento está con el pueblo de Malí, que resiste a la barbarie terrorista, y mi deseo de que lo conseguirá cuenta con el apoyo de muchos otros países que se encuentran en una situación muy parecida, quizá no tan atosigante, pero así nos lo cuenta la historia de la humanidad: la religión ha causado más muertes que todas las guerras, plagas, pandemias o catástrofes a lo largo de los siglos, y parece que así seguiremos.

Después de más de treinta años grabando y produciendo discos y vendiendo bolos de artistas africanos, mayoritariamente afincados en España, mi primer Vis a Vis ha sido un regalazo. Espero y deseo volver a Bamako. Gracias a Pachi Espinosa y Casa África por la iniciativa y por el trato recibido. Chapó por la organización, es un currazo.

A’ ni ce Bamako, Mali fanga. ∎

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