Ahora también nos harán dudar (o no) de nuestro gusto musical… De aquello que todavía parecía estar a salvo de las fauces del algoritmo y demás tentáculos industriales. Saltó la liebre con
Geese y su vinculación con una agencia de marketing digital que ayudó a potenciar su repercusión. Una presunta
psyop que hizo que el grupo volara directo hacia el tan ansiado
hype. Así pues, ¿hemos sido
geeseados? ¿Nos la han colado? ¿O la verdadera autenticidad todavía puede resistir a esa lógica capitalista del “todo se puede comprar”? Rocío Quillahuaman –con quien estrenamos una nueva sección gráfica con el humor por bandera– lo tiene claro.