Dorian han ido construyendo su historia a base de un universo muy personal, que también desprende verdades universales: la música como un motor vital, como algo superior, y la unidad –el todos a una– como la salvación de una banda. La historia del grupo barcelonés estaba esperando ahí para ser contada. Esta historia encontró al mejor narrador, el trabajo minucioso –con más de treinta entrevistas realizadas– y el verbo de Alex Serrano. Gracias al periodista valenciano esta historia se lee con ritmo, con fluidez, pero sobre todo con pasión.
Una de las virtudes de “Dorian. A cualquier otra parte. Veinte años y un día de la banda que cambió el rumbo del indie español” es que traza la evolución de una banda, el camino de un sueño labrado y perseguido. Y lo hace ofreciendo contexto histórico, retratando los cambios del siglo XXI desde el cambio del formato físico al formato digital, de MySpace a Spotify, la expansión de la música independiente española en Latinoamérica y las transformaciones fundamentales en la industria, como el bum de los festivales y su impacto en el tejido musical.
La vida de Dorian es la historia de sus protagonistas, pero también la historia de un sueño cumplido y el retrato de una Barcelona que fue referente, en la que se vivió el esplendor de la escena alternativa, electrónica y de clubes, y la consolidación de los festivales.
Esta biografía marca el tempo de una banda que aún sigue muy viva, también muestra la historia de una época y la de un sueño: la música como forma de vida. Dorian surgen a principios del siglo XXI, recogiendo la influencia anglosajona del synthpop y del indie de guitarras para luego marcar su propio rumbo. Marc Gili y Belly Hernández formaron un tándem ideal entre teclados, programaciones y guitarras para construir un cancionero único, que ha creado un imaginario especial en su público. Desde temas como “Te echamos de menos”, pero sobre todo “Cualquier otra parte”, parecía que Dorian buscaba la canción pegadiza, adictiva e ideal. Y la encontraron, vaya si la encontraron. Pero no solo una, sino unas cuantas. Aquellas canciones que conectan con el público, que lo captura y lo hace entrar en sintonía. Tenían ese don.
Además, su proyecto siempre ha seguido una estela propia a pesar de dificultades como el agotamiento fruto del éxito de “El futuro no es de nadie’ (2006) o el ritmo frenético de giras exhaustivas, entre aventuras en Madrid, Londres y su conexión con México y Latinoamérica. Profesionalizarse tiene esos riesgos, pero ellos han sabido lograrlo.
Ya en la presente década, Dorian han superado la separación personal de Marc y Belly. Una ruptura sentimental puede suponer el fin de una banda, pero en su caso no. A pesar del dolor, del duelo, este mal trago propició canciones. Para ellos la música estaba por encima, han sabido resistir y quedarse con la magia de tocar juntos. Han mantenido esa esencia. Algo que percibes cuando te encuentras con ellos, porque la comparten en persona y en directo. Pero en Dorian siempre hubo otros elementos. Bart marcando el tono, el paso de diversos baterías y la llegada de Lisandro casi con el cambio de década.
La de Dorian es una historia de supervivencia fruto del tesón y del empuje. En este libro de Serrano hay muchos testimonios que enriquecen el trayecto y que aportan contexto, ilustran y ofrecen las claves para entender su éxito y su progresión. El autor ha acertado en un formato que fluye, que hila esa evolución y que crea comunidad en torno a la banda. Con Dorian la música también se lee. ∎