Libro

Eduardo Bravo

Cecilia 2. La historia del disco que no pudo serLengua de Trapo-Círculo de Bellas Artes, 2024

La colección Cara B, reflotada el año pasado por la editorial Lengua de Trapo con la complicidad del Círculo de Bellas Artes de Madrid, llega a su décimo registro con “Cecilia 2. La historia del disco que no pudo ser”, sustancioso volumen del periodista Eduardo Bravo (Madrid, 1973) a propósito del que fuera –resumiendo mucho– el álbum réprobo de la malograda Cecilia (1948-1976).

En realidad “Cecilia 2”, publicado originalmente el mismo año en que el autor de este ensayo vino al mundo, es uno de los discos más emocionantes del pop español, aunque en su intrahistoria haya algunos rincones oscuros que Bravo, haciendo honor a su apellido, ilumina con una habilidosa narración de característico gracejo. La experiencia y oficio de este versátil freelance –uno de los creadores del programa ‘Melodías Pizarras’ en Radio 3 y del fanzine ‘Serenidade’ especializado en bossa nova– se hace notar cuando toca seleccionar fuentes que enriquezcan con datos fiables y testimonios de primera mano su discurso.

Así, Eduardo Bravo acude a Pepe Nieto, el arreglista que trabajó en el disco y se encargó de repartir juego entre los músicos que CBS tenía en nómina. A Luis Gómez-Escolar, compañero sentimental de Cecilia y compositor-letrista-productor de larga trayectoria. O a una experta en historia contemporánea española, Ana Fernández-Cebrián, cuando se impone explicar el momento en que estas canciones –estremecedoras en su mayoría– fueron concebidas. También consulta a José Madrid, artífice de la biografía “Equilibrista. La vida de Cecilia” (Ocho y Medio, 2011), quien amplía la narración con opiniones muy bien informadas.

Tras contextualizar el disco de manera sintética pero con fundamento, el autor lo recorre canción a canción, analizándolo junto a sus colaboradores. Se discute la posible conexión con Antonio Machado de la euforizante “Andar”, se hace larga parada en la sobrecogedora “Si no fuera porque…” para subrayar su complejidad lírica o se explica por qué “Canción de amor” –lo más convencional del lote– fue extraída como sencillo. Porque “Cecilia 2” no se presentó al público tal como la cantautora quería. O no del todo. Es en torno a esos encontronazos con el censor –oficioso o preventivo– donde Bravo articula su breve tesis: hubo que cambiar el título de trabajo –aunque la canción “Me quedaré soltera” pasara el cedazo de la mustia moral nacionalcatólica– y también la imagen de portada, así como algún detalle de “Un millón de sueños”, que fue calificada como “no radiable” cuando se enviaron las copias promocionales a emisoras y redacciones. A propósito de esta última Cecilia tuvo que comparecer ante un tribunal para aliviar, con excusas más bien peregrinas, las sospechas de subversión y desacato que se cernían sobre ella. Cuando por fin se publicó, no dio alegrías comerciales a su autora.

Aunque “Cecilia 2” –puesto 42º en la lista de Rockdelux sobre los mejores discos españoles del siglo XX– es una obra de considerable hondura, novedosa por su atavío instrumental, que aborda con valentía asuntos como el yugo patriarcal, los desastres de la guerra, el ecologismo o el suicidio, no estuvo disponible en streaming hasta hace unos meses y su última reedición física se publicó hace 30 años. Esa negación –una ausencia difícil de excusar– terminó poco antes de que este libro llegara a las tiendas la pasada primavera para convertirse en agradecido complemento de cualquier escucha venidera. ∎

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