Actriz, modelo –investiguen en la obra de Nobuyoshi Araki– y escritora, Izumi Suzuki (1949-1986) es uno de esos personajes de culto del underground artístico japonés que de cuando en cuando adquieren relevancia en Occidente. Con ella ocurrió en 2021, cuando Verso Books publicó en inglés la colección de relatos “Terminal Boredom” –aparecida en japonés en 2014 como “Zettai taikutsu”– y que ahora podemos disfrutar en castellano gracias a la editorial bilbaína consonni con traducción de Tana Oshima y un prólogo a cargo de Chenta Tsai (Putochinomaricón).
A mediados de los años setenta Suzuki comenzó a escribir ciencia ficción, faceta por la que es reconocida, especialmente desde que a principios de los noventa la editorial Bunyūsha comenzara a recuperar y recopilar toda su obra.
Los siete relatos que presenta “Aburridísima” son la puerta de entrada al particular e insólito mundo de la narradora japonesa, cuentos firmados en los ochenta que nos sumergen en mundos distópicos y sorprendentes donde lo cotidiano se inserta en la sci-fi con una penetrante y aguda mirada crítica que nos habla de hastío, soledad, desencanto, roles de género, dominación tecnológica y la necesidad de amar incluso en los entornos más deshumanizados.
Suzuki, descarada y con un lúcido sentido del humor –y con profusas referencias pop–, inventa escenarios y mundos lejanos, maneja robots y extraterrestres, intuye el peligro autoritario y controlador de la expansión tecnológica y advierte de que las grandes dudas existenciales del ser humano nunca se extinguirán (ni aquí ni en la galaxia más lejana).
Escritas tras la muerte por sobredosis de su pareja –el saxofonista de vanguardia Kaoru Abe– en 1978, los cuentos de “Aburridísima” reflejan, en palabras de Tsai, “su duelo, su alienación, su rabia. Surgen del letargo tras el fracaso de las revueltas estudiantiles de los sesenta y los setenta, del vacío que dejó la muerte de Kaoru”. Exorcismos nihilistas y visionarios que desembocaron con el suicido –ahorcamiento– de la autora en su casa de Tokio en febrero de 1986. ∎