Libro

Kiran Desai

La soledad de Sonia y SunnySalamandra, 2026

La Gran Muralla China tardó mil años en construirse. La Sagrada Familia ya lleva 144 años y todavía no se ha acabado. Y “La soledad de Sonia y Sunny” (“The Loneliness Of Sonia And Sunny”, 2025; Salamandra, 2026; traducción de Aurora Echevarría), la nueva novela de Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) tras “El legado de la pérdida” (2006), le ha costado veinte años de escritura constante, pero la espera ha valido la pena. Menos “Chinese Democracy” (2008), de Guns N’ Roses, todos los grandes proyectos artísticos que se alargan en el tiempo suelen regalarnos grandes recompensas.

El libro es una novela coral que explora las nuevas soledades y la dificultad de levantar una historia de amor contemporánea lejos de los parámetros románticos del siglo XXI. Desai nos hace viajar por medio mundo persiguiendo a Sonia y Sunny, dos jóvenes indios a los que intentaron unir a partir de un matrimonio concertado, pero que acabaron dejando al azar y al destino que hiciera el trabajo por ellos.

Sonia, trasunto de la propia Desai, es una aspirante a escritora que se siente tan sola como estudiante en una universidad de Vermont que llora todos los días y acaba por unirse sentimentalmente con un artista que le dobla la edad solo para sentir algo. Por su parte, Sunny es un joven periodista que vive en Nueva York, tiene una relación con una mujer estadounidense, sufre la desafección contemporánea y cierta nostalgia por el hogar y es ilustrado por una madre posesiva que quiere determinar todos sus movimientos. Las casualidades del destino harán que nuestros dos protagonistas vivan diferentes aventuras por Europa, India, México o Nueva York hasta que se reúnan en la casilla de salida y se den cuenta de que, a veces, no es necesario moverse ni un milímetro de casa para encontrar lo que siempre habíamos buscado.

Entremedias, Desai nos hace preguntarnos dónde queda el amor en un mundo controlado por fuerzas adversas, por el racismo, el sexismo y el clasismo que nos separan a unos de otros en parámetros casi imposibles de superar. Desai convierte a Sonia en un personaje memorable, así como a su tía o su madre o su padre. Ellas son el corazón de la novela y se nota la perspectiva de la mujer. En cambio Sunny queda más insípido, y su familia, sobre todo la figura de la madre, más gris y antipática, haciendo un contaste entre la luz y el calor de unos y los blancos y negros y el frío de los segundos. Desai no puede disimular aquí sus simpatías.

El libro está muy trabajado y medido al milímetro. Vemos ese equilibrio perfecto entre una novela india que no quiere ser folclorista, pero tampoco renunciar a las realidades diferenciales de su cultura. Desai lo consigue con la poesía de un relato que supera cualquier intento de simplificación o de términos paternalistas y condescendientes de críticos occidentales, como es el horroroso “realismo mágico”. Aquí no hay nada mágico en su realismo, es tal cual, y quien lo perciba como mágico solo deja al descubierto su propia deficiencia en la mirada.

Esperemos que Desai no tarde otros veinte años en darnos una nueva novela. Esta tiene mucho de Dickens y sus entrañables huérfanos e historias de supervivencia y superación. Tiene algo de fábula, pero sobre todo es una historia de amor contemporáneo, una que demuestra que aquello de que “nuestro amor lo superará todo” es casi un imposible romántico sin referencias realistas. Porque todo romance está marcado por una red de relaciones e interferencias, porque la familia influye, porque la nación influye, porque el sexo, la clase, la religión, todo influye, y los amantes solo quedan como títeres en medio de la tormenta de fuerzas salvajes, una tormenta que es simplemente el mundo globalizado de hoy día. Sálvese quien pueda. ∎

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