Libro

Laura Baeza

El lugar de la heridaAlfaguara, 2025

Libro incómodo de leer que vas devorando rápido. 221 páginas. Te podrán parecer poco más de la mitad. Libro que va saltando de una herida a otra, metiéndose en ellas (de ahí el título, imagino). Todas abiertas. Libro sobre secuestradas donde no se hacen prisioneras, porque ellas no pueden ni responderle a nadie, solo aguantar y obedecer, algunas llevándolo mejor que otras. Y todas, si responden, hostiadas. Y las que lo llevan y responden peor, siendo peor que hostiadas. Libro sobre la violencia en México contra las mexicanas, sobre la trata de blancas, los feminicidios y la pedofilia. Sobre las desapariciones forzadas y la prostitución infantil. Sobre la ley sin ley. Y la no esperanza. Sobre esa realidad que hace algunos años flotó en la superficie de la actualidad, la de bandas que operaban en Puebla y Tlaxcala y secuestraban, forzaban y vendían a muchachas del lugar, para luego no saberse más de ellas.

Libro incómodo, decíamos. Pero necesario y valiente, por mirar donde mira. Y bien bueno, con una escritura que te agarra y no te deja ir, que es cercana pero no sumisa ni se esconde, que tiene sus arranques de carácter (página 164: “La música era fuerte, salsa o cumbia, no sé cuál es cuál porque ninguna me gusta y son lo mismo”). Su autora, Laura Baeza (1988), natural de Campeche, en el Golfo de México, madre de cuatro libros de cuentos y dos novelas y con treinta años de edad aún no cumplidos, nos zambulle en el dolor y la incertidumbre y ahí nos deja flotando. Para que vayamos viéndolo todo a través de la mirada de, mayormente, sus dos protagonistas, la adolescente Lucero y Dolores, madre de otra adolescente, Nancy, compañera de clase de Lucero. Para que vayamos sintiéndolo todo a través de su creciente horror. Para que entendamos, es la clave, que como ellas hay muchas, vivas o muertas. Las voces secundarias que van apareciendo en “El lugar de la herida” (2024; Alfaguara, 2025) las subrayan.

Libro crudo sobre la supervivencia en circunstancias extremas. Sobre meter las manos en los guantes del otro y los pies en sus zapatos. Sobre qué harías tú ahí dentro. Cómo aguantarías. Qué traicionarías y qué no, a quién sí y a quién no, con qué y con quién serías cómplice para recuperar la libertad que has entregado o que te han arrebatado por un exceso de confianza, vanidad o amor. Viñetas que se nos muestran con un péndulo que oscila entre una intimidad afectuosa y la brutalidad, sin diálogos, solo con pensamientos y recuerdos, sin maquillajes que resten ansiedad al relato. Hasta el punto de que si te dejas agarrar fuerte por la trama puedes llegar a sentir su violencia. Y el tacto de su autenticidad. ∎

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