Coincidiendo con el centenario de Miles Davis (1926-1991), que tendrá lugar el próximo 26 de mayo, cabe esperar que se preparen todo tipo de conmemoraciones. Una de las que se ha avanzado a la cita es la publicación del libro coordinado por el periodista Pere Pons (La Bisbal d’Empordà, 1965) “Miles Davis. Sketches of Catalonia”, en el que no solo se repasan las diversas visitas que el trompetista norteamericano realizó a los territorios de habla catalana, sino que se habla de muchas otras cosas relacionadas con la vida y la obra del denominado “príncipe de las tinieblas”.
De hecho, este volumen de algo menos de 200 páginas dedicado al artista que, según se dice, cambió unas cuantas veces el curso de la historia de la música del siglo XX es una especie de miscelánea, por no decir un cajón de sastre, en la que cabe un poco de todo, ya que es evidente que la crónica de los viajes del genial jazzman a los escenarios de Barcelona, Palma y Andorra no daba más de sí que para rellenar las 50 páginas que ocupan la primera parte de este ensayo colectivo, que al fin y al cabo son las más interesantes. Así, nos encontramos con una cronología bien documentada, firmada por el mismo Pere Pons y Martí Farré, sobre las estancias catalanas del autor de “Kind Of Blue” (1959), en la que se comentan hechos que van más allá de lo estrictamente musical, como su espantada del primer concierto que debía ofrecer en el Palau de la Música de Barcelona en 1967, o su inesperada desaparición –acompañado de una conocida actriz– cuando iba a participar en una jam session en la también barcelonesa sala Zeleste en 1983. Y en este mismo sentido también son interesantes las aportaciones de dos personas que tuvieron la oportunidad de conocer a Davis de cerca: el periodista Albert Mallofré (1926-2017) y el músico y promotor Alfredo Papo (1922-2013).
Pero el resto de “Miles Davis. Sketches Of Catalonia” –título que juega con el del disco “Sketches Of Spain”, que Davis editó en 1960– es una ensalada de capítulos más bien breves recogidos aquí y allá, en los que se habla de otros conciertos y aventuras que tuvieron lugar en Madrid, Sevilla o París, escritos por Pablo Sanz, Jesús Cosano y Vicenç Batalla, respectivamente. También hay aportaciones significativas de mánagers, promotores y especialistas como Juan Claudio Cifuentes, Julio Martí o Albert Suñé. Y luego aparecen entrevistas con colaboradores de Davis como Marcus Miller o su supuesto heredero Wallace Roney y unas cuantas opiniones de músicos catalanes y de otros lugares valorando la aportación del trompetista. Entre ellos hay quien dice, y dice bien, que sin poseer una gran técnica Davis comunicaba mucho más con solo cuatro notas que cualquier otro trompetista en media hora.
El volumen ofrece una buena selección de fotografías que incluye la reproducción de la nota mecanografiada en la que se comunicaba la suspensión del concierto del 12 de noviembre de 1967 en el Palau de la Música, que fue sustituido por una improvisada y magnífica jam session protagonizada por los instrumentistas que completaban el segundo gran quinteto de Davis: Wayne Shorter, Herbie Hancock, Ron Carter y Tony Williams. Y la miscelánea se cierra con una completísima discografía y videografía del músico de Illinois, elaborada por Pere Pons y Jordi Novell. ∎