Cómic

Simon Hanselmann

Hail Satan ReduxFulgencio Pimentel, 2026

Megg es una bruja verde con depresión. Mogg es su novio gato. Búho es un búho reprimido al que los dos tratan más o menos como a un felpudo. Werewolf Jones –mitad humano, mitad lobo– aparece de vez en cuando para asegurarse de que todo vaya a peor. Los cuatro fuman, beben, discuten y ven la televisión en un piso compartido que es, al mismo tiempo, el lugar más cómico y más deprimente de la historia reciente del cómic alternativo. Simon Hanselmann (Launceston, Tasmania, 1981) lleva más de una década construyendo con ellos algo parecido a un fresco generacional: una sitcom de perdedores sin pretensiones de ningún tipo que se ha traducido a trece idiomas, ha ganado el premio a mejor serie en el Festival de Angoulême en 2018 y ha convertido a Fulgencio Pimentel en la editorial que mejor ha cuidado su obra en Europa.

“Hail Satan Redux” llega diez años tarde y eso forma parte de lo que es. En 2015, la editorial estadounidense Pigeon Press publicó “Worst Behaviour”, la historia más larga de la saga hasta la fecha. Fulgencio Pimentel la tradujo de inmediato al castellano como “Hail Satan!” (2016) y la puso en circulación en blanco y negro. Nueve meses después, Alvin Buenaventura, propietario de Pigeon Press, se suicidó en Oakland. Su catálogo quedó en un limbo legal. Sus herederos, poco interesados en resolverlo, bloquearon durante años cualquier movimiento con los derechos.

Hanselmann, mientras tanto, coloreó la historia e intentó incluirla en los volúmenes siguientes con cada uno de sus editores. Fulgencio Pimentel tomó entonces una decisión: reservar la versión definitiva en color junto a todas las historias del mismo período para publicarlas cuando fuera posible en un solo volumen, a la altura. Ese volumen es este.

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Que sea un “libro perdido” no es metáfora publicitaria: “Hail Satan Redux” ocupa el hueco cronológico que debería existir entre “Hail Satan!” y “Melancolía” (2016; Fulgencio Pimentel, 2016), y leerlo ahora cambia la lectura de lo que vino después. Estamos en un momento de la saga donde las relaciones entre los personajes todavía tienen algo de margen, donde la toxicidad es crónica pero los niveles de derrumbe que llegarán en “El mal camino” (2019; Fulgencio Pimentel, 2019) y “Zona crítica” (2021; Fulgencio Pimentel, 2022) aún pertenecen al futuro. Hanselmann lo llama una “comedia tóxica de situación” y la definición es exacta siempre que se entienda que en sus manos toda situación tiende a derivar hacia el drama íntimo sin que nadie lo haya convocado.

El volumen incluye la primera aparición de Werewolf Jones en forma humana. Para quien llegue aquí sin contexto, un detalle menor. Para quien lleva años con estos personajes, un acontecimiento. El inventario del libro –parques acuáticos, raves, festivales de fanzines, una noche en comisaría, sesiones de Google Earth como arqueología sentimental– parece una lista de daños del siglo XXI ordenada sin jerarquía. Esa falta de jerarquía es el método: Hanselmann trata la sextorsión y los calambres menstruales con el mismo peso específico porque sus personajes tampoco establecen diferencias entre lo que importa y lo que no. En eso, más que en ninguna otra cosa, se parece a la vida.​​​​​​​​​​​​​​​​ ∎

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