Serie

Task

Brad Ingelsby(miniserie, HBO Max)
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“Task” (2025) comienza con un montaje especular entre los personajes de Tom (Mark Ruffalo) y Robbie (Tom Pelphrey), inicialmente antagónicos. Tom es un exsacerdote convertido en agente del FBI, mientras que Robbie trabaja como basurero y, junto a su amigo Cliff (Raúl Castillo), busca casas donde se trafica con droga con la intención de robar el dinero. La serie explora los lazos emocionales que los conectan, al tiempo que construye una red colectiva que se despliega a partir de ambos: sus familias, el equipo de investigación liderado por Tom, los ladrones y la banda de moteros Dark Hearts, a la que apuntan Robbie y Cliff con sus robos.

Este tipo de composición coral, que en muchas ficciones con frecuencia se dispersa o se descompensa, se muestra equilibrada, bien tejida y tensada en “Task”. Brad Ingelsby se interesa principalmente por los vínculos entre los personajes y por su recorrido interno, y profundiza en su búsqueda de redención o enmienda. La intriga detectivesca pone en movimiento estos cuestionamientos morales y hace ineludible su toma de decisiones y sus repercusiones, pero no polariza el interés de la trama. “Task” sitúa en su centro dramático la reflexión sobre la paternidad a partir de Tom y Robbie, abordando la vergüenza y la culpa por no haber sabido actuar o por no haber tenido la disposición necesaria para evitar el dolor, el desengaño y la ruptura familiar; por no estar preparados, en suma. Cuando se desentrañan o resuelven los aspectos policíacos, la ficción se prolonga y se sostiene porque prioriza esa reverberación emocional y los efectos que provocan los verdaderos cambios internos: la posibilidad de reparar aquello que rompió justo quien debía cuidarlo. Atravesado también por la traición y la venganza, es un relato sobre segundas y terceras oportunidades.

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“Task” tiene lugar en los suburbios obreros de Filadelfia, en el condado de Delaware, una zona en la que Brad Ingelsby vivió y en la que ha ambientado otras de sus ficciones, como “Mare Of Easttown” (2021). La coralidad, bien enraizada y llena de detalles reconocibles de esa realidad concreta, queda envuelta en una atmósfera sombría, de decaimiento y pesadumbre, medio orillada, de una clase trabajadora en la que cada personaje parece extraviado dentro de sí mismo. Poco a poco, la serie excava en las imágenes del pasado que no se pueden borrar, sin forzar una estructura de saltos temporales. De manera relevante, se concede tiempo íntimo a los actores para que manifiesten sus dudas, su decepción y sus heridas mediante las miradas, la escucha y el pensamiento, en particular en el rostro afectivo de Tom Pelphrey y en el cuerpo fatigado de Mark Ruffalo. Desde el principio, con la conversación sobre mujeres entre Robbie y Cliff, se percibe que el plano y contraplano buscan esa intimidad y empatía emocional, centrando la acción verbal en el rostro. Por ello, el ritmo de “Task” se gradúa en un lento crescendo hasta el quinto capítulo, cuando alcanza su plenitud en la conversación en el coche entre Robbie y Tom.

La antigua vocación religiosa de Tom libera las cuestiones sobre la confesión, la redención, el propósito vital y la posible trascendencia, en diálogos precisos, nada sobrescritos ni poetizados, que conciernen a las experiencias humanas y no a la discusión dogmática. La duda y el anhelo amoroso y espiritual –en los que se nota la inspiración de Ingelsby en los libros de Richard Rohr y en su propia educación católica– acaban siendo el motor que conecta a los personajes: aprender a reconocer cuándo algo puede ser conveniente y beneficioso para uno mismo, pero no para el otro, y atreverse a entregar el amor. ∎

Luchando por una nueva oportunidad.
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