Este interesante, documentado, preciso y oportuno libro da cuenta de manera determinada, minuciosa y, sobre todo, transversal del universo de Benito Antonio Martínez Ocasio (Bayamón, Puerto Rico, 1994), más conocido como Bad Bunny. Para entender a la persona y al personaje que pivota a su alrededor, que ha deslumbrado a millones de personas con su música y activismo político y social.
Las autoras, Vanessa Díaz y Petra R. Rivera-Rideau, son dos docentes norteamericanas de origen puertorriqueño que no cesan de hablar de la huella indeleble del secular colonialismo y la carga sociocultural que supone la diáspora de centenares de miles de habitantes de la “Isla del encanto”, como es conocida Puerto Rico, que como estado libre asociado dispone de un estatus jurídico muy endeble con respecto a Washington.
Asimismo, las autoras saben que el cantante ha crecido en medio de una permanente corrupción, la imposición del inglés, la falta de oportunidades, la violencia de género, la gentrificación, los accidentes climáticos –como el huracán María de 2017– que causan destrozos millonarios y desplazamientos masivos. Cómo olvidar los desatendidos servicios públicos, más tarde privatizados como la red eléctrica, después de escuchar y bailar “El apagón”, un éxito perdurable de Bad Bunny.
En Puerto Rico, se contempla a Bad Bunny como una persona legitimada, con conocimiento de causa, que rechaza que al pueblo boricua se le trate como ciudadanos de segunda clase en el “continente”, denominación que reciben los Estados Unidos en la isla. Tal vez por todo ello, en el intermedio de la pasada Super Bowl, Bad Bunny fue capaz de sostener un balón con la inscripción “Together We Are America”. Ese gesto es una resignificación del término “América”, no como una parte, Estados Unidos por el todo, sino como una tangible noción continental y pluricultural, que desenmascara el ideario colonial. Es otro punto de inflexión para introducir a su país en la conversación global sobre la identidad de los pueblos. De todas estas cuestiones se ocupa “P FKN R. Bad Bunny y la música como un acto de resistencia” (“P FKN R. How Bad Bunny Became The Global Voice Of Puerto Rican Resistance”, 2026; traducción de Aurora Lauzardo), que mantiene la cubierta de la edición original en inglés. “Tomamos prestado el título de nuestro libro P FNK R del himno de Bad Bunny a Puerto Rico en su álbum de 2020 YHQMDLAG. P FNK R es la abreviatura de ‘Puerto Fucking Rico’”.
Para aquellos que consideren que Bad Bunny es una persona sin educación reglada, apuntar que de joven aprovechó el tiempo al estudiar Comunicación Audiovisual en la Universidad de Puerto Rico mientras colgaba sus demos en la plataforma SoundCloud. De hecho, es un reconocido guionista y productor de videoclips. Las influencias, entre otros, de Tego Calderón, Héctor Lavoe y Daddy Yankee empezaron a fluir en capas sonoras moldeadas por códigos urbanos, cívicos e históricos, envueltos en pulsiones y emulsiones, además de una notable inducción visual que acabarían siendo elementos capitales de su identidad musical, social y política.
Las autoras –también son las creadoras de “Bad Bunny Syllabus”, un proyecto académico de rango universitario– invitaron a Bad Bunny a participar en el libro; sin embargo, no aclaran el motivo de la negativa a hacerlo. El lector interesado puede entender que la ausencia es un error de cálculo por parte del cantante. No obstante, Díaz y Rivera-Rideau superan con nota ese obstáculo al recoger declaraciones de Bad Bunny de fuentes solventes. “P FKN R” no es una biografía al uso, es un estudio con claras pautas de ensayo publicado originalmente por la Duke University Press, que penetra sin dificultad en el periodismo de investigación, en la biografía y en la semiótica a partir de contextos definidos que, en paralelo, radiografían y definen un país.
Para una mejor comprensión del contexto musical, las escritoras consideran que es oportuno conocer la implicación y metodología de trabajo de dos de sus productores más cercanos (que manifiestan con detalle su manera de trabajar y la de Bad Bunny), como las influencias musicales de todos los implicados en el proceso creativo. Un dato a resaltar es la importancia de la música dominicana debido a la gran colonia de estos ciudadanos caribeños que, en lugar de emigrar a Estados Unidos, decidieron radicarse en la isla oriental más cercana.
Los relatos de MAG, alias de Marcos Borrego, nacido en el continente, permiten que el rock, el pop y el sonido neoyorquino de la Fania entren en el catálogo de Bad Bunny. Marcos Efraín Masís Fernández, alias Tainy, y Josías de la Cruz, más conocido como Nely, de padres dominicanos, aportaron la identidad de su isla actualizada. Otra influencia dominicana para el boricua ha sido el dúo Luny Tunes. De ahí el merengue y la bachata. Bad Bunny se muestra cómodo en las sonoridades clásicas del Caribe urbano.
En sus inicios, Bad Bunny era capaz de lanzar una canción al día. Su limitado registro vocal proviene de poseer una lengua muy plana, cosa que provoca una dicción deficiente. Por contra, domina el tempo y la métrica, cosa que supone un cambio sustancial en el reguetón, que destacaría más si no abusase tanto de los estribillos que, a menudo, consisten en una o dos palabras. Consciente o no, Bad Bunny ha entendido que menos es más. Y sus distintas audiencias lo reconocen. A pesar de ello, como personaje global, Vanessa Díaz acota que el activista “nos dio una banda sonora, pero él no es la revolución”.
La intersección entre la música y la acción de defensa social pueden alimentar y ejemplarizar una estrategia para irrumpir en los ecosistemas del mainstream anglosajón. Al respecto, el texto recoge la insistencia de una redactora latina por pedir a los editores de la revista ‘Rolling Stone’ mostrar al autor de “LO QUE LE PASÓ A HAWAii”, otro caso de colonialismo, en la portada de la revista. Tres años después, con la aparición del álbum “nadie sabe lo que va a pasar mañana” (2023), dieron su brazo a torcer. No obstante, la periodista dijo que fue una oportunidad perdida al presentar a una estrella de la música latina como un ídolo del rock.
En aquel momento, la prensa mainstream no intuyó el punto de inflexión que estaba al caer. En la ceremonia de los últimos premios Grammy de enero pasado, la industria norteamericana del disco, custodia severa del mainstream anglosajón, tuvo un baño de realidad al consagrar como mejor álbum del año “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” (2025). El octavo disco de Bad Bunny ha sido el primer álbum en castellano de cualquier género en conseguir tal hito.
Martínez Ocasio, que es bilingüe, quiere romper de una vez por todas con el estigma del colonialismo poniendo a bailar a medio mundo en castellano; sabe que no es Héctor Lavoe ni tendrá la palabra del gran compositor Tite Curet Alonso, que biografió Puerto Rico y admiró mucho a Ismael “El Sonero Mayor” Rivera, de quien BB también es devoto. Bomba y plena. Esas y otras influencias ya se aprecian en su obra. Además, Ruth Fernández (“El Alma de Puerto Rico hecha canción”), Sylvia Rexach (la voz bohemia que fundó Las Damiselas de la Canción) y Myrta Silva (“La Reina de la Guaracha”) constan en el ideario de Bad Bunny.
El pensamiento político de Benito maneja bien los simbolismos de una manera suave. En el show de la Super Bowl se apuntó que el vestido azul cielo que lució Lady Gaga representaba la bandera independiente de Puerto Rico. Cabe inferir que, si corrige determinadas contradicciones y dinámicas en sus conciertos –los devaneos de nuevo rico y el uso de un lenguaje soez: a los descendientes de la compositora Sylvia Rexach no les hizo ninguna gracia que en 2020 la ASCAP premiase las controvertidas letras del intérprete puertorriqueño–, el sonero urbano será percibido de una manera diferente.
El equilibrio del enfoque multidisciplinar puede convertir “P FKN R” en un título de referencia de la literatura musical. Las relatoras consideran que la poliédrica figura de Bad Bunny puede ser capaz de construir una nueva sustantividad entre los isleños y los boricuas de la diáspora. Para Petra R. Rivera-Rideau, “es una expresión de orgullo por la puertorriqueñidad, pero también de frustración por los problemas que el colonialismo ha traído al archipiélago”. El libro incluye índice analítico, de notas, discografía y bibliografía. ∎