La japonesa Yoko Kondo (Niigata, 1957) es una de las figuras más importantes del gekiga (manga para lectores adultos) contemporáneo. Experta en folclore y etnología, Kondo ha desarrollado su carrera adaptando cuentos clásicos de la cultura japonesa y otros textos literarios. En España se publicó una de estas adaptaciones, la sensacional “Una mujer y la guerra” (2012; Gallo Nero, 2023), que partía de una obra del escritor Ango Sakaguchi (1906-1955), ambientada en el devastador bombardeo aliado sobre Tokio de 1945.
La maestría de Kondo reside en su capacidad de encapsular los escenarios con un dibujo mínimo, esencial y de gran carga poética, dejando los diálogos como motor de las acciones. Su trabajo en “La barca de los cinco colores” (2013; Gallo Nero, 2026; traducción de Yoko Ogihara y Fernando Cordobés) es otra demostración de esa habilidad para maridar literatura y cómic. Esta vez parte de una obra de Yasumi Tsuhara (1964-2022), novelista que cultivó el género fantástico con asiduidad. La barca de los cinco colores del título es un refugio para inadaptados, freaks en el sentido original del término anglosajón, marginados que hacen de sus peculiaridades físicas su modo de vida como artistas callejeros. El patriarca del grupo, un actor venido a menos que ha perdido sus dos piernas, es el ancla de un grupo de jóvenes que han construido su propia familia en plena Segunda Guerra Mundial. En el manga, los encontramos justo cuando se disponen a reclutar para su troupe a un kudan, un híbrido mitológico entre vaca y ser humano dotado de poderes proféticos. Ante la falta de esperanza en el futuro, nacida en un momento en que Japón afronta la inevitable derrota militar, el kudan se convierte en una simbólica tabla de flotación para estos desheredados.