La portada de “The Provocateur”, el EP con el que ADÉLA se presentó en 2025, la mostraba meándose, de pie, en plena calle. Dentro había hyperpop, house, main pop y sonidos que remitían a Charli XCX o Grimes (que, de hecho, hacía un cameo en el videoclip de “Machine Girl”). Salía en las fotografías con la cara sucia, un conjunto de ropa interior fabricado con cinta aislante, mezclando el ballet con el pole dance, siendo lo suficientemente estrella pero viéndose lo suficientemente cabreada como para hacer algo digno. ¿Cabreada con quién? ADÉLA fue la primera expulsada del reality show de Netflix ‘Dream Academy’, el casting exhaustivo que duró dos años (con un concurso televisado durante el último de ellos) por el cual HYBE y Geffen seleccionaron a las seis chicas que ahora forman KATSEYE. ADÉLA era una de las favoritas del jurado, si bien fue tan poco querida por la audiencia que, una vez el proceso se hizo público, su popularidad cayó en último lugar y la expulsaron. Otra de las razones que dieron para eliminarla es que tenía demasiado ego como para formar un proyecto grupal. Y menos mal, porque mientras unas interpretan canciones que parecen escritas por el mismísimo tralarero tralará a la par que su banda se desintegra, a la otra parece que le va un poco mejor cada día.
El problema es que el equilibrio entre alcanzar la grandeza y ser disruptivo es muy difícil de mantener. Las canciones de “The Provocateur” describían el negocio de la música y su paso por el reality con frialdad e ira. Un año más tarde llega “PRIMA”, su primer álbum, y esa maquinaria, a veces tan cruel, sigue estando en las letras. Pero el sonido es mucho más cómodo y puede sentirse como una pequeña derrota.
La crítica, sin embargo, sigue ahí. En “Therapy”, la eslovaca de 22 años enumera a los hombres mayores que tienen las llaves de su futuro, calcula lo que cuesta mantener a la familia a distancia y admite, con la voz procesada de arriba abajo, que cantar no se le da del todo bien. El problema es que alrededor de esa franqueza el disco se comporta con una prudencia extraña. “KGB” abre siendo el mejor tema del disco, mientras la artista enumera, meritocráticamente, todas las cosas que ha tenido que hacer para estar donde está: “Call me the KGBitch”, canta, afirmando que es algo así como una espía del pop. “Nicole Kidman” se monta sobre un sample de soul acelerado y bastante cunt, para acto seguido pasar a una tanda de baladas de piano, una de ellas bautizada como un vibrador (“Hitachi”) y otra como unos tacones (“Red Bottoms”). Suena todo bien y suena todo parecido: no necesariamente entre sí, pero sí a cualquier otra cosa.
Las intenciones iniciales de romper con todo y construir algo nuevo siguen ahí, aunque sepultadas. “KGB” la coproduce Harrison Smith, que firma como The Dare y lleva tres años poniendo de moda otra vez el indie sleaze, y en “Nicole Kidman” aparecen Dylan Brady, de 100 gecs, y Blake Slatkin. Gente capaz de destruir cosas, empleada aquí en ordenarlas. Al final, por lo que más destaca, más que sus visuales o las habilidades de danza con las que acompaña cada canción, es por su bagaje: “Ain't In LA”, el corte que cierra el álbum, habla de su origen eslovaco y de su infancia allí. “The baddest bitches ain’t in LA”, afirma; y mira, pues tiene razón.
Durante el concurso, a ADÉLA la narraron como demasiado adulta para una banda de adolescentes, una etiqueta que le colocaron los productores del programa y que la persiguió hasta después de la eliminación. Cabe la posibilidad de que aquel EP provocador, el de la portada meándose, viniera derivado de esa misma etiqueta, y de que “PRIMA”, con su pop amable y sus baladas al piano, sea lo primero que elige ella sin que nadie se lo asigne. Pero ¿tú que quieres, ADÉLA? ¿Eres la de antes, o la de ahora? Aquel EP tenía un sonido incómodo y propio, de los que se ganan pocos oyentes y muy fieles. Este disco maneja materiales que ya funcionan, y esa es exactamente la razón de que lo esté escuchando tanta más gente. Si fue el sonido de “The Provocateur” una demostración de habilidades, si es el pastiche pop de “PRIMA” su camino a seguir, solo lo sabremos con su próximo trabajo. O eliges chocolate o eliges lomo. Chocolomo no se puede. ∎