Seis injustos años han pasado desde la revelación de Ana Roxanne con “Because Of A Flower” (2020), destilación mágica de influencias ambient y dream pop, pero entre medias pudimos abrazarnos al menos a su colaboración con DJ Python en el proyecto de electropop a bajas revoluciones Natural Wonder Beauty Concept. Tras la larga espera ha llegado, eso sí, un disco que durará para siempre, “Poem 1”, depuración aún mayor de un estilo que busca la esencia y la sublima.
Al parecer, la artista ha grabado estas canciones (así es, en su mayoría, canciones con todas las letras) en un estado vital muy distinto al que movía “Because Of A Flower”. La aquejó el mal de amores y se metió en una época de reflexión sobre las transformaciones. El cambio de humor se palpa desde el breve prólogo “The Age Of Innocence”, en el que canta sobre la idea de escapar, de viajar muy lejos, con un difuso drone y el violín de Maya Balkaran como único acompañamiento instrumental. Su voz suena más clara, sin enmascarar por el ruido ni ser una especie de textura. Cada palabra, cada sílaba dejan poso.
Sobre todo en la primera parte del álbum, Ana Roxanne parece reconstruirse, renovarse y anunciarse como especie de singer-songwriter de otra dimensión; de la misma solitaria dimensión desde la que cantaban Mimi Parker (Low) o las poco escuchadas desde hace demasiado tiempo Stina Nordenstam y Suzy Mangion (de los semisecretos y criminalmente olvidados George). Es fácil imaginar a un público casi amplio enamorándose de “Berceuse In A-flat Minor, Op. 45” o, todavía más, de “Keepsake”, balada de piano bar no tan lejos del material clásico de Carole King. “Nunca puede acabarse / si nunca comienzo / nunca puede acabarse / nunca puede crecer / si nunca llega a nacer”, dice un estribillo calcado líricamente, seguramente sin querer, al de “Mercury”, balada etérea de Kirsty Hawkshaw (Opus III) que Dubstar acabaron versionando en clave casi electro-rock.
Tras el reconfortante instrumental drone “X”, llega el dulce dolor de “Untitled II”, tema central entre Low y una atmósfera jazz tirando a lynchiana, aunque el verdadero momento Badalamenti llega con ese vals alucinado y de sintes abrumadores llamado “Wishful (draft)”. Justo antes ha roto un poco la tónica minimalista “One Shall Sleep”, interpretación del lied “Stille Tränen”, obra de Robert Schumann (música) y Justinus Kerner (letra), en clave de banda sonora sintético-orquestal.
Tristeza y soledad empañan casi todo el viaje, pero al final esto no va de conmiseración, sino de hacer cómputo en busca de una solución. Queda claro en esa curativa “Cover Me” (no es cover de Björk) con acompañamiento coral y, sobre todo, el dinámico cierre con “Atonement”, intento de Ana Roxanne de imaginarse en otro capítulo, uno menos atado a la confusión: “Corriendo hacia delante y pensando en el futuro / Con una larga carretera por recorrer”. Todos queremos lo mejor para ella, pero también un “Poem 2”. ∎