Álbum

Aurora Roja

Aurora RojaHumo Internacional, 2025

El sello ovetense Humo Internacional sigue ampliando cartera, esta vez con Aurora Roja, una banda debutante con miembros que no lo son. José Pazos y Óscar Mezquita habían coincidido como cantante y batería, respectivamente, en los no hace mucho disueltos Futuro Terror, y Paula Guillem toca con los, también valencianos, Perdón por Todo. Aunque todos ellos encajaban en la escena punk, en un sentido muy abierto, siempre han cuidado las melodías. En este proyecto estas pasan a un primer plano, coronando un pop de guitarras sobrio y enérgico. Aquí hay jangle, pero inspirado más en el de míticas bandas neozelandesas como The Bats o The Chills que en el inglés de cariz más melancólico estilo The Field Mice.

El nombre de la banda, del LP y del primer tema está tomado de la novela de mismo título de Pío Baroja de 1904 –en ella hay una asociación anarquista con dicho nombre–. Aunque es un medio tiempo, el nervioso rasgueo semiacústico de la guitarra lo dota de la determinación de canción-himno, apuntalando la repetida promesa de “la aurora roja volverá a brillar” ante el oscuro panorama que describe la estrofa. Más acelerada y pop, “Rat penat” –la forma catalana de nombrar al murciélago– emana esa energía tan particular de bandas australianas como los Rolling Blackouts C.F. En ella, las nocturnas ventajas del no siempre valorado quiróptero les resultan inspiradoras para disidir de la corriente principal.

Cuando uno ya está convencido de que la limpia voz de José Pazos encaja perfectamente con este nuevo camino emprendido, emerge como toda una sorpresa la dulce voz de Paula, protagonista en “Las buenas noches”, que escora más aún hacia el pop el sonido de la banda. Repite en “Mercedes”, esta vez muy bien combinada con la de Pazos, y en “El palacio del insecto”. Aparte de las referencias de pop psicodélico de territorios lejanos citadas, en estos tres temas no es descabellado sentir la pulsión de la belleza armónica y juegos de voces de las Charades de Isa “Aries”. El palpitar acústico y una base rítmica precisa y decidida mantienen el rumbo en “La hidra del Cabanyal” –dan ganas de volver a ponerse el “Murmur” (1983) de R.E.M. escuchándola– con el mitológico animal de varias cabezas como eufemismo de una moderna amenaza que acecha el popular barrio costero valenciano. Aunque “Control completo” coincide con la traducción literal del título de una canción de The Clash, esa nerviosa y tensa forma de combinar guitarras y batería recuerdan más a The dB’s o incluso a The Feelies. El pulso entre ser manipulado y tratar de tomar el control, en un ámbito reducido o más amplio, es un asunto de perenne actualidad.

En apenas veinte minutos han sonado siete canciones y solo queda una, lo que antaño se denominaba la balada del disco. Las voces de ambos se combinan con sutileza en “Voy contigo”, que parece tener aroma de velvetiana nana hasta que el estallido eléctrico en el ecuador del tema desbarata el recogimiento para volverlo a retomar en los últimos segundos. Termina el disco y deja un muy buen sabor de boca. Las referencias que manejan son ampliamente conocidas por los aficionados a las guitarras y las melodías, pero en el panorama estatal hacía tiempo que nadie interpretaba con tan buen gusto tan exquisitas inspiraciones. Además, los riffs, los estribillos y las letras que manejan están a la altura del sonido que buscan. Si a alguien le parece fácil, que lo intente. ∎

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