Si hay algo parecido a un disco serio de Beastie Boys, ese debe ser “To The 5 Boroughs” (2004), su (más claro) homenaje a Nueva York, cuna del hip hop y del propio grupo. Impactados por los atentados del 11 de septiembre de 2001 –Ad-Rock, MCA y Mike D vivían cerca del World Trade Center y compartían estudio en el downtown neoyorquino–, entendieron cuánto apreciaban la ciudad y quisieron rendirle un sincero homenaje.
La declaración de amor conmovía en “An Open Letter To NYC”, en la que Ad-Rock rapeaba: “Dear New York, I know a lot has changed / Two towers down, but you’re still in the game”. Otras veces, el afecto se traducía en alusiones a lugares, momentos o personajes sobre todo reconocibles entre los locales. El propio sonido del disco, más basado en el minimalismo y la crudeza que en experimentos estilísticos, era un tributo a la historia musical de la ciudad, a las raíces del hip hop. La portada era un dibujo del skyline de Manhattan (Torres Gemelas incluidas) tomado prestado al artista italiano Matteo Pericoli (con cambio cromático en la nueva edición).
Además, “To The 5 Boroughs” era un disco inusualmente serio para los Beasties porque a las rimas sobre Miss Piggy y los desplantes a MCs se sumaba el comentario político. Recordemos “Right Right Now Now”, con sus referencias a, entre otros temas candentes, la guerra de Irak y la política exterior de Estados Unidos: “I’m getting tired of the situation / The U.S. attacking other nations”. O las famosas líneas anti-Bush de temas como “It Takes Time To Build” (“We have a president we didn’t elect”) y “That’s It That’s All” (“George W.’s got nothing on we / We got to take the power from he”).
Paradójicamente, esta búsqueda de la importancia desembocó en un álbum considerado entre los menos importantes de su carrera, si no el menos importante. Ahora, una nueva reedición (¿de… 22º aniversario?) invita a reconsiderar este disco irregular pero, a menudo, francamente divertido y excitante: en realidad, aquí el absurdo vuelve a ganar por goleada a la solemnidad, y el espíritu retro puede traducirse en bangers como “Ch-Check It Out”, “The Brouhaha” o la especialmente efectiva “Triple Trouble”, con esa base torrencial apoyada en el “Rapper’s Delight” de Sugarhill Gang.
Para convencernos de la grandeza de esta época del grupo, Universal se marca una revisión que, sobre todo en vinilo, entra bien por los ojos: tres vinilos de 180 gramos en funda triple desplegable y una litografía del mapa del metro neoyorquino como guinda. Al disco original se suman, así en ese triple LP como en el doble CD, once temas extra ya incluidos en la versión deluxe digital de 2019. Son unas cuantas caras B (enorme “Brrr Stick Em”) y un buen puñado de remezclas que pueden superar lo anecdótico: atención a la que se marcó Just Blaze de “Ch-Check It Out”, algo más lenta y, a la vez, más espectacular que la versión original; las visiones de “Triple Trouble” de DJ Dexter (excomponente de The Avalanches) y Graham Coxon, o esa “Right Right Now Now” llevada a Shibuya por el emblema japonés del hip hop Kan Takagi, cofundador del sello Major Force. ∎