EP

Buenatarde

La nueva sensibilidad (vol. 1)Discos de Menta, 2026

Hay secretos tan bien guardados, tan magnéticos, que se impone como misión obligada que lleguen a tus oídos. Yo lo tengo claro, no me queda otra que desvelar secretos musicales tan jugosos como este. Hay algo de justicia poética en ello. Porque lo merece y aquí hay sustancia: el talento musical de Buenatarde, nombre artístico bajo el que se esconde el músico y productor Mané López, es inmenso.

El impacto de Buenatarde viene de lejos. Es conocido porque ha tocado en las bandas de Rocío Saíz y Jordana B; ha remezclado a gente como Venga, Bea, Jordi Maranges, Ruiseñora y VVV [Trippin’you], entre otros, y ha producido a David Rees, Brünne Romeo y Marta Sango, entre muchos más.

Con su segundo álbum, “La santa paciencia” (2024), el sonido de Buentarde ganó en registros, ampliando y definiendo su sonido dentro de la galaxia synthpop con canciones sublimes como “Ser protagonista”, “Ya no estás”, “Completamente hechizado” o piezas adictivas como “Qué mal” o “Tu nombre”. Todo ello con la vista puesta en un discurso tremendamente propio, mediante un planteamiento claro y reafirmándose dentro de la galaxia gay liberadora y confesional. La música de Buenatarde se vive, se inhala. Transpira pasión y una sensibilidad a flor de piel. Se nota que le gustan propuestas como las del sello Italians Do It Better, el EBM, el italo disco, y la obra de artistas como como How To Dress Well o Perfume Genius, pero también se vislumbra destellos de la lírica de OMD, Depeche Mode, Erasure, The Postal Service o Future Islands.

En este nuevo trabajo Buenatarde demuestra que sigue creciendo. Y nosotros caemos rendidos a sus encantos. Los argumentos incluidos en las seis canciones que conforman el EP “La nueva sensibilidad (vol. 1)” desbordan, cautivan. “La senda del dragón” es un hit que atrona con fuerza, con la convicción de quien surge del fuego. Elegancia en las formas, contundencia en el sonido, y unos textos que buscan significarse, posicionarse. “Azul” es una canción redonda, que destila a través del color una manera de ser, una forma de sentirse auténtico, genuino. Es un temazo de los que llegan para quedarse. Buenatarde me trae a la memoria a un grande como Tino Casal, pero con las maneras de la electrónica del siglo XXI y una clara apuesta pop. “No sabes qué hacer” es otra de esas canciones trepidantes que disparan emociones por doquier y que vienen a estimular tu escucha. “De quien no teme morir ya” viene a decirnos que la vida está para vivirla, pero bailándola con vehemencia (no vaya a ser que luego te arrepientas). Ritmos para una revolución interior, melodías para una elegía superior. “Tu cara, tu boca, tu lengua” es pura sensualidad, y un recorrido por la seducción más que imponente. Otro hit incontestable. “Nuevo sensible” sirve de epílogo musical a una manera de sentir(se) desde la piel y con plena consciencia. Aquí hay mucho talento. Y podemos estar contentos porque a Buenatarde le quedan canciones para rato. ∎

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