Álbum

cabane

Brûléecabane, 2024

No hay que hacer mucho ruido para crear verdaderas maravillas. Lo pueden comprobar entrando en el nuevo álbum de cabane, el proyecto del belga Thomas Jean Henri (antes, entre otras muchas cosas, mitad de Soy Un Caballo y cómplice de Stromae hasta mediados de la década pasada). “Brûlée” –solo en vinilo (según Bandcamp, agotado) y digital– es su segundo largo tras “Grande et la maison” (2020), y en la nómina de colaboradores se repiten algunos de los nombres que ya lo acompañaron en ese largo: Katie Stables (This Is The Kit) es de nuevo una de las voces protagonistas, y los arreglos orquestales los vuelve a firmar Sean O’Hagan (The High Llamas). Hay un cambio destacable: Bonnie Prince Billy, voz masculina en el disco anterior, es sustituido ahora por Sam Genders (Tunng). Nada que objetar: tanto Stables como Genders, juntos o por separado, se revelan perfectos médiums para transmitir toda la quebradiza delicadeza de las composiciones del belga, verdadero maestro en el arte de tallar refulgentes gemas de pop acogedor y exquisito.

“Brülée” es un refinado manjar no apto para los amantes del exabrupto y la exhibición, un primoroso ramillete de diez canciones sobre el (des)amor y otras soledades que se van abriendo de manera sencilla y sutil para acariciar y reconfortar: nada suena impostado, todo fluye cristalino y cálido entre leves rasgueos de guitarra, tímidas notas de piano y unos acompañamientos de cuerda precisos y deslumbrantes. Prueben con la canción inicial, “In Parallel”, con todos estos elementos bien dispuestos y, en la parte final, una fuga de épica no inflada con la entrada en juego de la batería. Una alhaja que se engarza con todas las que siguen, con picos como “Italian Mysteries” –¿Stereolab a cámara lenta?–, “Rome” –inmensa Stables, te rompe mientras declara “We will cry for love”; en mi playlist del año– o cuando Genders y ella se encuentran en la majestuosa “All We Could Do”, una canción que parece venir, frondosa y radiante, desde un pasado mejor (bueno, como todo el disco).

En medio de la cacofonía y la contaminación anímica que nos invade, “Brûlée” es uno de esos infrecuentes pequeños grandes discos que ayudan a descomprimir y respirar. No le den la espalda. ∎

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