Disco destacado

Charli XCX

Music, Fashion, FilmAtlantic-Warner, 2026
En la película de David Cronenberg “Inseparables” (1988), se presenta la historia de los gemelos Elliot y Beverly Mantle como el arquetipo del doble: un alma dividida en dos cuerpos, dos mentes dependientes la una de la otra en la que una acaba muriendo en un intento de liberarse de la otra. La primera canción del nuevo disco de Charli XCX, “Rock Music”, comienza con el asesinato de su LP anterior, el famoso y culturalmente significativo “brat” (2024), que arrasó en las fiestas de hace dos veranos: “I think the dancefloor is dead, so now we’re making rock music”, seguido de unas guitarras distorsionadas que recuerdan al rock alternativo de finales de los noventa.

Es indudable que el éxito de “brat” tuvo un enorme impacto en la vida de Charli, y que internet desarrolló una imagen concreta de su identidad a partir de lo que su personaje proyectaba: una chica desastrosa, que se tira el día de fiesta, fumando y haciéndose fotos para Instagram. En “Rock Music” esa idea se exagera, y reflexiona sobre la figura de la artista rock y la inspiración artística, usando el headbanging como metáfora de entregar el cuerpo al arte y el crowdsurfing como la necesidad de ser recibida por ese público que la adora.

“Music, Fashion, Film” se sitúa desde el principio en el terreno de la contradicción, lo exagerado y lo irónico, con Charli observándose desde fuera y mostrando su vulnerabilidad tanto a través del humor como de la seriedad. Esta situación en el límite entre dos polos contradictorios se conecta con la percepción general de las tres disciplinas que dan título al disco: al considerarse la música, la moda y el cine “artes menores”, sin el prestigio y la seriedad del arte plástico, y evaluadas como “superficiales”.

Quizá por ello Charli habita ese terreno pantanoso, en el que a veces no queda claro si te está tomando el pelo o si lo que sus letras expresan tiene un sentido serio. Pensemos en “Yeah”, una canción aparentemente “estúpida” en la que se repite la misma frase durante casi toda la canción; “I don’t wanna”, dice Charli con una pasividad que solo se resuelve en el drop del estribillo, donde la idea se invierte y las guitarras se abren hacia un sonido que podría pertenecer a una canción de Nirvana (o a “Song 2” de Blur).

Siempre relevante. Foto: Aidan Zamiri
Siempre relevante. Foto: Aidan Zamiri
Se puede pensar entonces que este disco contiene canciones exageradamente simples –“2007” sería otro ejemplo–, pero quizá precisamente ese minimalismo encierra una de las claves de las intenciones artísticas de la británica. En una entrevista con Nicky Reardon, Charli explica que las letras de sus primeras composiciones se basaban en versos simples, similares a los de una canción infantil: pistas lo-fi de club minimalista, con un tono que se mezcla con el humor, y que mucha gente confundiría con una broma. Fueron precisamente ese tipo de canciones las que la acercaron a productores como SOPHIE o A.G. Cook y Finn Keane, siendo estos dos últimos los principales responsables –junto a Charli– de este LP.

En cuanto a esa observación del monstruo que creó “brat”: en “SS26”, Charli habla de la dificultad de encontrar una forma definitiva de estar en el “lado correcto” de la fama, y en “Wink, Wink” juega en torno a todas esas personalidades en las que se le ha podido encerrar. Esto se transforma en un análisis mucho más oscuro en “Persona” –título que comparte con la famosa obra de Ingmar Bergman, fruto de diversas lecturas freudianas sobre la escisión de la identidad–, en la que critica el personaje en el que se ha convertido y observa los fallos de esa superficialidad. “Music, Fashion, Film” despliega, además, una serie de reflexiones sobre la fama, la creatividad y la industria del entretenimiento, como en “Camera” (“Do I want to make music? / Am I being fucking stupid if I try to be a girl on the screen when I’m turning 34?”) o en “I’m Afraid” (“All this pain makes me believe I’m a better artist now / An excuse I tell myself to act selfishly”).

Al modo de una pieza de Steve Reich, el disco termina con el eco de las palabras de David Cronenberg (They are dead / They are gone / No one lasts forever”), basadas en una conversación entre la artista y el director en la que esta le pregunta qué pensamientos le surgirían en el lecho de muerte –¿probablemente su obra?–, ante lo que Cronenberg le da poca importancia. Solo la obra sobrevive a su creador, el resto de su identidad y memoria se pierde con el tiempo, pues todo lo que es realmente relevante en nuestra vida es lo que desaparece. Solo queda la huella.

Con “Music, Fashion, Film” –con esa ya icónica imagen de portada donde conviven John Cale, Marc Jacobs y Martin Scorsese fotografiados por Aidan Zamiri–, Charlotte Emma Aitchison establece la continuación de su trayectoria artística de la mejor forma posible, tomando referencias de lo existencial, lo metairónico y una intención evidente de continuar siendo el centro de toda la atención. ∎

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