Álbum

Fangoria

La verdad o la imaginaciónWarner, 2026

“Qué más dará la realidad, siempre tan sobrevalorada / Qué va a ganar, ¿tu corazón, la verdad o la imaginación? / Qué pena da lo racional cuando lo absurdo es lo que manda”. Es difícil saber a qué atenerse. Podría tratarse de una crítica a la posverdad, al relativismo, al solipsismo, a ciertas creencias de la Nueva Era según las cuales si una experiencia te parece real, lo es, pero también una reivindicación de la imaginación para hacer la realidad más soportable. En el subconjunto de esa ambigüedad táctica entre lo personal y lo político, la pasión y la distancia, vuelven a situarse Fangoria con su esperado nuevo álbum de canciones propias, el primero en diez años desde “Canciones para robots románticos” (2016), mediando una serie de EPs, los directos “Pianísimo” (2017) y “ATP-ATL” (2024) –con Martin Watkins, pianista oficial de Marc Almond desde los años noventa– y el tándem de discos de versiones “Extrapolaciones y dos respuestas” que salieron en 2019.

A estas alturas de la película, un largometraje protagonizado por Alaska y nuestro Chris Lowe de la movida que dura ya casi 50 años, no podemos exigir situaciones extraordinarias ni argumentos 100% inéditos. Nos conformamos con que el rodaje salga bien, las proporciones sean correctas, no haya un exceso de ingredientes y la paella no esté pasada. Canciones tan bien hechas como “Tigres de papel”, único corte escrito sin ayuda externa por el empecinado dúo madrileño, cumple con ese canon: “Hace tanto que no hablamos que me es imposible recordar tu voz / Y es que nunca nos llamamos, hace tiempo que se nos pasó el arroz”. Maestros en la reinvención de estribillos, la construcción de puentes brillantes y la recreación convincente de viejos esquemas, dar una oportunidad a estas composiciones tan reconocibles es como escuchar una copla, lo cual conlleva mucho mérito. Tampoco se puede dejar de pensar en Carlos Berlanga. Cómo no hacerlo en “El punto de partida”, donde de nuevo cuestionan cosas serias como la memoria: “No te creas lo que estás oyendo, es mentira, te están engañando / Desconfía de lo que estás viendo, es posible que lo estés soñando / Y la memoria ya no vale nada si basta con que parezca que es verdad / Cada historia tiene muchas caras, cuál es la que me vas a enseñar”.

Cortes algo más rutinarios –“Bailo”, “El beso que jamás te pude dar”, “Pasará”– conviven con los que verdaderamente dan lustre a este álbum de tecnopop contemporáneo –a pesar de sus sonoridades clásicas– y dualista –proponiendo más preguntas que resolución de dilemas– que cumple con las expectativas, como “El síndrome de París”, que podría estar hablando de Madrid pero se refiere al trastorno de ansiedad que sufren algunos turistas cuando se topan con la asimétrica realidad; “Todo existe a la vez”, donde se replantean algunas fórmulas cuánticas con una línea de bajo a lo Peter Hook; o “Me voy”, firmada por los hermanos Nacho y Mauro Canut –de nuevo presente en varios cortes– junto con Olvido Gara y Fernando Delgado, otro clásico instantáneo de la factoría Fangoria y único single escogido de momento por Warner que hará bailar de melancolía a los fans –un recuerdo para Pedro Munster, que falleció en octubre del año pasado– entre compases tecnológicos, el contralto impecable de Alaska –lo está en todo el disco–, una melodía inolvidable y esos versos de reproche que acaban en despedida marca de la casa.

Señalar que la edición en vinilo incluye como gancho principal un CD bonus con cuatro canciones escritas por Fangoria y Rojuu, salvo una versión del “Heroes” de Bowie, no accesibles en plataformas y producidas por Jon Klein. El álbum lo está por la propia banda junto al neerlandés Matt Pop y Juan Sueiro. ∎

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