El álbum
“Hjirok”, escrito con la jota minúscula, es el debut de
HJirok que une a la cantante iraní de origen kurdo Hani Mojtahedy y al alemán Andi Toma, también conocido por ser la mitad del prestigioso y versátil dúo de música electrónica Mouse On Mars. Ambos se conocieron en la cosmopolita Berlín y decidieron trabajar de manera conjunta en un proyecto que mezclara grabaciones de campo, tanto de origen étnico como urbano, con una producción sutilmente electrónica. Publicado por el sello independiente Altin Village & Mine, ubicado en Leipzig, los ocho temas son el relato procesado de varios viajes conjuntos por el noroeste del Kurdistán iraquí.
Su peregrinaje sónico, realizado entre 2021 y 2023, empezó por los alrededores de Erbil grabando melodías de setar de Ali Choolaei y las percusiones virtuosas de Hadi Alizadeh, Jawad Salkhordeh y Serdan Saydan, cuyas personalidades se mezclan con cantos neosufíes, conversaciones entre los combatientes armados peshmerga o el bullicio de metrópolis como Teherán o Berlín, todo ello convenientemente tratado en estudio con la técnica del
overdub para que la mezcla final combine el audio existente con una nueva interpretación. Una manera de trabajar que recuerda a la del genial percusionista Mohammad Reza Mortazavi, otro iraní expatriado en Berlín.
Aunque en este caso lo más destacado es la voz de la propia Hani Mojtahedy, cuyos melismas retrotraen muy mucho al aroma persa de cantantes clásicos del calibre de Mohammad Reza Shajarian o Alireza Ghorbani, aunque con una desbordante personalidad femenina que va pareja con la actitud política reivindicativa propia de un pueblo oprimido y sin estado. La inicial
“Sanandaj”, un lamento jondo de reminiscencias muy parecidas al quejío del cante flamenco, sirve de ancla e introducción a un paisaje folclórico, de lujuriosas percusiones, sinuosas flautas y voces tribales femeninas, que rememoran los cantos y danzas del original estilo dabke.
La electrónica se hace más presente en la deconstrucción de
“Hjirok Rock”, que recibe un tratamiento más sintético, aunque sin perturbar en el fondo la esencia percutiva y, de nuevo, los melismas del ancestral canto persa. El efecto de interferencia radiofónica captada desde un emisor lejano sirve para introducir un
“Yahu”, en el que la dominante voz solista es replicada por un fondo coral apenas insinuado, igual que las cuerdas de un setar, todo ello tamizado por un oleaje de pequeñas turbulencias ambientales.
Llegados a
“Jin Bo Chie”, que fue el primer single, el magma percutivo, las voces espectrales y los efectos especiales introducen y camelan una voz que brilla con languidez y jondura, surcando con autoridad una melodía misteriosa y fascinante como un cuento de “Las mil y una noches”. Igual de sugerente es el segundo single,
“Maly Men”, cuyo inicio
dubeante y fantasmagórico sirve de introducción a una melodía que por momentos recuerda a los mismos esquemas que utilizo Holger Czukay en su legendario “Persian Love”, al menos en lo que a tratamiento vocal se refiere; aunque el fondo de la canción sea más experimental, pero no por ello menos sugestivo.
El trabajo de campo y la alquimia de estudio logran una simbiosis perfecta en un
“Meselek” que retrotrae a las técnicas de producción de On-U Sound que hicieron célebre a African Head Charge, pero supeditando el determinante andamiaje percutivo a esas voces melismáticas, en este caso parecidas al muecín que convoca a la plegaria desde el alminar, que son el signo más distintivo de este logrado experimento.
En
“Goman” el tratamiento dado a la voz es misterioso, de genio maléfico, acorde con un fondo sonoro en el que incluso las percusiones parecen deslizarse por terreno inestable, sobrevolando un cúmulo de efectos fantasmagóricos, hasta desembocar en una culminación que es como si Hani Mojtahedy estuviera poseída por el espíritu de una Diamanda Galás salida de la lámpara de Aladino. Al final, con
“Tehran”, vuelve la alargada sombra de Mohammad Reza Mortazavi, en un festín percutivo sumamente cerebral, dialogando de manera sutil con una voz que solo necesita insinuarse para sonar poderosa y una producción que sitúa a Andi Toma como maestro de la sugerencia. ∎