Álbum

Kelela

new avatarWarp, 2026

Pocos artistas han ensanchado tanto los límites del R&B contemporáneo como Kelela. Su música ha encontrado un punto de equilibrio entre la electrónica de vanguardia, la cultura de club y una intimidad emocional que siempre ha evitado los lugares comunes. “new avatar” no rompe con ese recorrido, pero sí cambia el paisaje. Si “Raven” (2023) parecía flotar en un espacio líquido y nocturno, este nuevo trabajo incorpora guitarras distorsionadas, ecos del shoegaze y una textura mucho más física sin perder la elegancia que caracteriza a la cantante.

La primera en la frente llega con “idea 1”. Durante unos instantes parece que Kelela vaya a entregar el disco más abrasivo de su carrera: las guitarras irrumpen con fuerza mientras los sintetizadores mantienen esa atmósfera etérea tan reconocible en su catálogo. Sin embargo, el estallido nunca termina de imponerse. En lugar de buscar la catarsis, Kelela apuesta por la contención, convirtiendo esa tensión permanente en el verdadero motor del álbum. Esa calma contenida alcanza su mejor expresión en “point blank”, donde una producción llena de espacios abiertos sostiene una letra marcada por el desgaste emocional. Kelela canta sobre el peso de seguir entregándose cuando ya apenas queda energía, transformando la pista de baile en un lugar donde también caben la vulnerabilidad y el cansancio.

Aunque buena parte de la conversación previa insistía en vender “new avatar como el disco de rock” de Kelela, la realidad resulta bastante más rica. Las guitarras están presentes de principio a fin, pero nunca desplazan al R&B, sino que amplían sus posibilidades. Hay ecos del shoegaze, del rock alternativo de los noventa o incluso de la música con la que creció en Washington D.C., aunque esas referencias aparecen completamente integradas en un lenguaje propio. Más que cambiar de género, Kelela demuestra que las fronteras estilísticas nunca fueron tan rígidas como parecían.

Ese planteamiento también tiene una dimensión política. El álbum reflexiona sobre el lugar que ocupan las mujeres negras en una sociedad que les exige sostenerlo todo mientras cuestiona constantemente su presencia en determinados espacios culturales. Pero esas ideas nunca pesan más que las canciones. Kelela sigue utilizando el cuerpo, el ritmo y la emoción como principales vehículos para transmitirlas.

En la segunda mitad del disco aparecen algunos de sus momentos más luminosos. “linknb” introduce un ritmo más nervioso y una línea de bajo que remite al rock alternativo; “don’t piss me off” lleva el minimalismo burialesco hasta un punto de ebullición constante; “new life forms”, junto a Fousheé, aporta un respiro más cálido, mientras que “the bridge”, con PinkPantheress, acelera brevemente el pulso gracias a un delicado impulso 2-step de corte UK garage.

Es cierto que, por momentos, esa apuesta por la contención hace que algunas canciones compartan un mismo clima emocional. Pero incluso cuando el disco se mueve en registros más contenidos, Kelela demuestra que sigue siendo una de las voces más imaginativas del R&B actual. “new avatar” no busca reinventarlo de golpe; simplemente amplía un universo creativo que continúa creciendo sin perder nunca su identidad. ∎

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