Álbum

Las Robertas

All We Need Is NowSpinda, 2026
Como quien no quiere la cosa, Las Robertas llevan más de década y media construyéndose desde San José (Costa Rica) una rica e idealista discografía que invita a dejar atrás el mundo real (o verlo con otros ojos) a través del abrazo de la psicodelia en su sentido más amplio, con influencias que van del rock clásico de los sesenta a las marejadas noise pop y shoegaze de los noventa.

En su ya quinto álbum, es esta última década la que parece dominar el moodboard. Autoproduciéndose junto con el veterano Adrián Poveda, el grupo de los hermanos Mercedes (voz, guitarra) y Felipe Oller (bajo, percusión) se ha inspirado, dice la nota de prensa, en influencias como Lush, The Charlatans, Primal Scream, My Bloody Valentine o Slowdive para armar su última colección de burbujas pop para desaparecer dentro.

Pero a este cronista la inicial “Everything I Wanted To Be” le recuerda sobre todo (sin salir de los noventa) a los Ivy más evanescentes; las guitarras se confunden aquí con los teclados, el sonido es denso, pero están ahí el mismo primor melódico y la misma luminosidad. La luz, así es, siempre la luz. Ya desde el principio se advierte que Mercedes Oller ha empezado a practicar mindfulness y presencia consciente. Este es un disco sobre moverse hacia delante, de (tratar de) transformarnos en la mejor versión posible de nosotros mismos, algo que a veces puede pasar por algo tan sencillo como detenernos a apreciar el momento.

En “Like A Flower” resurge, ya desde el título, su vertiente más declaradamente psych. De nuevo, temas de renovación espiritual: “La vida me dio una oportunidad / He abierto los ojos/ Mi cabeza está siempre en el lugar correcto / Me siento en casa”. El sueño imposible del brillo eterno de la mente sin mácula. El tema titular, shoegaze con batería poderosa de Fabrizio Durán, insiste en ese mensaje del aquí y el ahora.

Bajan las revoluciones para la hipnótica “Shifting To Happiness”, con mantra final para subrayar: “Solo soy responsable de las cosas que pasan dentro de mí”. En medio tiempo se queda igualmente “It’s Alright (Open Your Eyes)”, en la que pasan de las influencias más etéreas a algo ligeramente más robusto, más tradicional; suena muchísimo a su propia versión de un himno de Oasis circa 1995 (Owen Morris produjo su anterior disco, recordemos). Justo después, con “Running Free”, saltan un poco atrás en el tiempo para mirarse en el espejo de los Primal Scream de “Screamadelica” (1991) y abrir su paleta sonora y expresiva a las voces góspel.

Las Robertas se muestran siempre positivas, pero en la final “Live And Let Live” ya no pueden más y saltan contra esa gente que todo lo que hace es “hablar, hablar, hablar, para tirar abajo a la gente”. Quien dice “hablar” dice quizá, sobre todo, teclear. El mundo sería un lugar un poco mejor si olvidáramos un rato las polémicas innecesarias y entrásemos en redes menos para rajar que para celebrar cosas buenas. Como el quinto disco de Las Robertas, por ejemplo. ∎

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