El mundo es de los valientes. Y de la misma forma que Bob Dylan no se arredró frente a quienes renegaron de él tras su electrizante y electrificado paso por el festival de Newport de 1965, tampoco
Miles Davis se amilanó ante quienes lo acusaron de haberse vendido y de haber abandonado el jazz por el rock (¡anatema!) después de publicar
“Bitches Brew” (1970). Cuarenta años más tarde, Sony ha lanzado la Legacy Edition conmemorativa de un disco que originalmente llevaba el subtítulo “Directions In Music By Miles Davis”, tan ambicioso como real.
Porque, efectivamente, “Bitches Brew” es un álbum multidireccional y abierto, que sigue sonando tan audaz y moderno como lo fue en su día. La responsabilidad no es solo de Miles Davis en todo caso, sino también de los músicos que participaron en esta irrepetible experiencia (John McLaughlin, Wayne Shorter, Joe Zawinul, Chick Corea, Lenny White…) y, sobre todo, del productor Teo Macero, un inconmensurable arquitecto del sonido que hizo posible que este disco sonara tan exquisito, magmático y libertario al mismo tiempo.
Situado de forma equidistante entre el cool y el free, entre la pulsión funk y la energía del rock, “Bitches Brew” (envuelto en una de esas magníficas portadas afrobarrocas de Mati Klarwein) tuvo su precedente en el igualmente estimulante
“In A Silent Way” (1969) y, fiel testigo de una época excitante, fue precursor de toda la corriente posterior del jazz-rock y de ese jazz fusión que acabaría convertido en un anodino cliché. Pero eso suele pasar a menudo y de ello no tiene la culpa Miles.
La Legacy Edition expande el placer auditivo de los seis temas originales con dos tomas alternativas de
“Spanish Key” y
“John McLaughlin”, los singles para radios y un DVD de un concierto previo a la edición del disco, en Copenhague en 1969, en el que se rodaron ya algunas de estas refulgentes perlas. La edición
deluxe incluye además un CD extra con un concierto en Lenox en 1970 y el disco original en formato de doble vinilo. Todo un regalo. ∎