Con dos canciones de la idea de trabajo que tenía Fred Sonic Smith antes de morir (
“he always said there was always room for one more great rock song”), con la producción de Malcolm Burn y Lenny Kaye, la presencia de este y Jay Dee Daugherty, además de la estelar de Tom Verlaine en tres cortes, la colaboración de John Cale y Jeff Buckley, el recuerdo a Bob Dylan, todo parece santificar la idea de la esperanza y la amistad.
Y es que
“Gone Again” es un disco excepcional desde cualquier punto de vista: por la densidad humana que hay puesta en él, por la atmósfera espiritual que flota en el ambiente, por el acierto de unas canciones elegíacas, por el impacto (
“eat, eat, eat”) de
“Summer Cannibals”, por el sincero guiño a Kurt Cobain en
“About A Boy”, por la trama sutil de pasajes vaporosos, por la negación natural de una percepción
mainstream en un regreso adulto pero en absoluto complaciente, por la siempre estimulante voz masculina de la mejor mujer del rock, por Patti Smith, a punto de los 50, madre, viuda, apretando los dientes, naciendo de nuevo. ∎