Disco destacado

Patti Smith

Gone AgainArista-BMG, 1996
El concierto de Patti Smith en el Doctor Music Festival legó una sensación de desasosiego interior solo comparable a la emoción que producen las películas, las últimas, del gran Clint Eastwood: se encienden las luces y la gente no sabe si seguir llorando, disimular o salir corriendo.

Superando el hecho musical en una tarde final de sol y de realidad rencontrada tras un aluvión de conciertos buenos, malos y peores, Patti Smith superó a todos porque, quizá, no fue solo un concierto: una rabia dulce de rendición armada recorría los rostros de algunos veteranos espectadores, ansiosos por saborear el triunfo de la vida, a pesar de todos los reveses, de todas esas muertes tan cercanas padecidas en los últimos años que –en homenaje a ellos: su mejor amigo, su pianista, su marido y su hermano– han posibilitado que Patti Smith haya vuelto ahora, ocho años después del bonito sueño de darle el poder a la gente, en pleno reinado de la gran PJ Harvey. Y, en fin, a pesar de Polly Jean, no hay nada parecido. Quizá porque no hace del rock un fin, sino un medio por el que conducirse para expresar sentimientos que, desbordándose en ámbitos irregulares pero profundos, superan el corsé del rock, a veces en un tránsito demasiado sutil para el pragmatismo de la industria; como en las películas de Theo Angelopoulos, Patti siempre se ha caracterizado por introducir elementos poéticos o políticos que, aun no buscando la perfección de una obra cerrada en sí misma, trascienden para siempre más allá de la pantalla o del escenario.

Caníbal de verano en el Doctor Music Festival 1996. Foto: Juan Sala
Caníbal de verano en el Doctor Music Festival 1996. Foto: Juan Sala
Con dos canciones de la idea de trabajo que tenía Fred Sonic Smith antes de morir (“he always said there was always room for one more great rock song”), con la producción de Malcolm Burn y Lenny Kaye, la presencia de este y Jay Dee Daugherty, además de la estelar de Tom Verlaine en tres cortes, la colaboración de John Cale y Jeff Buckley, el recuerdo a Bob Dylan, todo parece santificar la idea de la esperanza y la amistad.

Y es que “Gone Again” es un disco excepcional desde cualquier punto de vista: por la densidad humana que hay puesta en él, por la atmósfera espiritual que flota en el ambiente, por el acierto de unas canciones elegíacas, por el impacto (“eat, eat, eat”) de “Summer Cannibals”, por el sincero guiño a Kurt Cobain en “About A Boy”, por la trama sutil de pasajes vaporosos, por la negación natural de una percepción mainstream en un regreso adulto pero en absoluto complaciente, por la siempre estimulante voz masculina de la mejor mujer del rock, por Patti Smith, a punto de los 50, madre, viuda, apretando los dientes, naciendo de nuevo. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados