La cantante, compositora y productora Sílvia Pérez Cruz (Palafrugell, 1983) ha alcanzado una inusitada velocidad de crucero que la está llevando a editar un disco cada año. Así, tras sus recientes trabajos compartidos con Juan Falú –“Chacareras” (2024)– y Salvador Sobral –“Sílvia & Salvador” (2025)– , ha retomado su carrera discográfica en solitario, que se quedó interrumpida tras el memorable “Toda una vida, un día” (2023), para lanzar la que ya es su décima entrega, “Oral_Abisal”, un disco que a pesar de su pretendido carácter dual no deja de ser una muestra más de una carrera que más bien parece estancada, aunque siga ofreciendo momentos del todo brillantes.
En esta ocasión, la artista ampurdanesa ha optado por presentar una obra marcada por dos texturas, dos colores, dos percepciones que, no obstante, no dejan de pertenecer a un mismo patrón creativo concebido y llevado a cabo por una sola persona. Desde la portada del disco, en la que Sílvia aparece envuelta en una amalgama cromática de rosa y azul, donde el rosa equivale al concepto “oral”, y el azul al de “abisal”, nos encontramos con una supuesta contraposición entre dos mundos, que en realidad no lo es tanto, ya que, más que enfrentarse, estos mundos se complementan y en ocasiones hasta se confunden. Si el primero, el “oral”, representaría la casa, la madre, la madera y sonaría a partir de armonías más complejas e iluminadas gracias a labor de las cuerdas y algunas percusiones, el segundo, el “abisal”, nos llevaría hacia lo introspectivo, lo onírico, lo desconocido, lo metálico, y musicalmente gozaría de un espectro más amplio y líquido, protagonizado por las trompas y las flautas.
Pero una cosa es la teoría, que puede estar muy bien elaborada, y otra muy distinta es la práctica, porque al escuchar las composiciones no encontramos con un conjunto más bien uniforme, incluso monótono, de temas vinculados sobre todo a la tradición de la canción de autor de tipo intimista, teñidos con algunos melismas aflamencados y unas cuantas influencias latinoamericanas, entre ellas las de procedencia brasilera, tal vez las que más lastran el resultado final del disco.
Como es habitual en la obra de Sílvia Pérez Cruz, que, eso, sí, mantiene su voz en perfectas condiciones, “Oral_Abisal” está interpretado en cuatro idiomas: castellano, portugués, catalán e inglés. Precisamente es en estas dos últimas lenguas en las que descubrimos los temas más interesantes de la producción, entre otras cosas porque son los que más se escapan de la fórmula magistral que preside toda la obra: “Mar de Na Catalina”, una pieza que roza lo experimental con su atmósfera ambiental y etérea; “Capitana”, una pequeña epopeya de carácter feminista/marinero en la que se ensamblan lo oral y lo abisal, y “Sea Creature”, una inesperada canción con vocación de estándar jazzístico. ∎