La banda sonora de “Barbara Forever” es el trabajo más conocido de Taul (Taliana) Katz, compositora y diseñadora de sonido que hasta el momento había realizado música para instalaciones interactivas, anuncios de firmas como Dior y Calvin Klein, algunos cortos, un largometraje sobre el proceso de transición de una mujer a hombre visto en festivales –“Mutt” (Vuk Lungulov-Klotz, 2023)–, un documental sobre dos familias sirias tras el terremoto que asoló Turquía en 2023 –“Death Without Mercy” (Waad Al-Kateab, 2024)– y un 7” con Zsela y Daniel Aged. Pasar de la concepción del sonido a componer la música de una película está siendo en los últimos tiempos un proceso bastante natural, sobre todo en el terreno de la banda sonora más envolvente, abstracta y tecnológica. Es el caso de “Barbara Forever”, documental sobre la realizadora y activista Barbara Hammer (1939-2019), una de las pioneras del cine lésbico, que ha realizado este año Byrdie O’Connor al amparo de Killer Films, la productora neoyorquina de Christine Vachon, habitual colaboradora de otro cineasta gay, Todd Haynes. Se trata esencialmente de un ensayo documental elaborado a partir de una ingente cantidad de material de archivo. El filme fue presentado en el festival de Sundance, después en el de Berlín y tuvo un par de proyecciones en la última edición del DocsBarcelona.
Katz ha elaborado una treintena de piezas bastante cortas, descripciones de momentos muy concretos más que fondos sonoros. Son por lo general temas atmosféricos y de raíz ambiental elaborados con teclados, sampler y percusión analógica y electrónica, aunque hay excepciones como el tecno-pop con guitarra sucia de “Horny Messi”, los devaneos de funk urbano setentero de “NY” o la paisajística repetitiva de una sección de cuerdas en “Audience”. En general, los cortes están en sintonía con el universo fílmico de Hammer. Es un documental sobre una documentalista experimental: desde que empezara a rodar a finales de los años sesenta, Hammer no recurrió nunca a la ficción, aunque sí firmó algún filme híbrido. La exploración que realiza O’Connor de la obra de Hammer, que trató en muchas ocasiones sobre sí misma y sus influencias –su condición sexual, su cuerpo, su placer, sus cortes de pelo, su infancia, los retratos de amigas y amantes, sus meditaciones suspendida en un trapecio, sus viajes a Europa, animaciones en vídeo de sus primeros cuadernos de dibujos, diarios audiovisuales de la reacción del público ante sus películas, su lucha contra el cáncer de ovarios, la búsqueda de un erotismo cinematográfico lejos del instaurado, un tributo a Maya Deren–, le permiten a Katz desde melodías líquidas hasta funambulismos orientalistas pasando por lentas abrasiones sonoras como el tema titulado “Cancer”. Su trabajo no desentona con las bandas sonoras de algunos de los cortos y largos de Hammer escritas por compositoras de vanguardia como Pauline Oliveros (1932-2016), Helen Thorington (1928-2023), Meredith Monk, Ikue Mori y Catherine Jauniaux. ∎