Álbum

The Haunted Youth

Boys Cry TooAnti-Pop-[PIAS] Ibero América, 2026

El proyecto comandado por el belga Joachim Liebens podría ser uno de los más estimables representantes del último revival-del-revival del dream pop y el shoegazing. Lo afirmaríamos si nos ceñimos a su pericia a la hora de ejecutar canciones de modo fiel a ese libro de estilo, sin asumir tampoco grandes riesgos. Pero realmente el mayor problema es la extrema disonancia entre lo que son sus composiciones a nivel melódico e instrumental y unas letras que, de tanto recrearse en el tremendismo y la romantización de la autodestrucción, terminan siendo risibles y casi autoparódicas. Un ejemplo podría ser “emo song”, cuyo propio título ya parece indicar el flirteo del músico con lo más cliché de esa escena.

Al parecer, lo que ha inspirado este segundo álbum de The Haunted Youth es una ruptura sentimental trágica que, según se despende de temas como “deathwish” o “falling to pieces”, llegó hasta el intento de suicidio. Otros títulos, como “hurt”, parecen rendir perezoso tributo a álbumes como “The Downward Spiral”, de Nine Inch Nails (1994), todavía epítome de lo darkest ever dark. Por no hablar del mismo “Boys Cry Too”, que viene a ser como mirarse en el espejo del abuelo Robert Smith y enmendarle la plana por cantar lo de “Boys Don’t Cry”.

Lo que el autor vende como exhibición de honestidad suena, en realidad, a exhibicionismo vacuo y un tanto invasivo, a una explotación comercial de su dolor con un trazo lírico demasiado grueso. A pornografía emocional. Y es una lástima, porque, si uno se evade de las letras, las canciones se dejan escuchar bastante bien, brillando en una zona de confort agradable para lxs amantes de estos géneros. Podemos salvar, por ejemplo, la intro un poco al estilo de banda sonora de John Carpenter de la extensa “in my head”, el sonido de guitarras en todo el disco, los teclados planeadores de la antes citada “emo song”, el lustre y el gancho melódico de “i hear voices” o el recuerdo a los Radio Dept. más suaves que despierta “ghost girl”. Pero si Liebens ha afirmado tan categóricamente que este álbum mejoraría con creces a su debut “Dawn Of The Freaks” (de 2022), del que ahora reniega, en sus propios términos, por frágil e infantil, el nuevo lugar al que ha llegado es bastante más vergonzante y narcisista. ∎

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