Febrero de 2026. Faltan solo semanas para el fin de su período presidencial y Gabriel Boric acude a una radio chilena a evaluar sus cuatro años de gestión. A la salida de la entrevista, poco antes de abordar el ascensor, recibe acaso el último disco de regalo durante su mandato. “Presidente, una banda chilena, muy buena. Pensé que le podría gustar: Hesse Kassel”, le comenta el locutor Rainiero Guerrero. Boric mira el LP como un descubrimiento. La elección ha sido meditada: “Sabía de su gusto por los vinilos, pero no quería ir por algo clásico”, me comentará luego Guerrero, a cargo de valiosos espacios sobre música en radio y pódcast en Futuro FM o Rock & Pop. “Cuando él me respondió: ‘Ah, gracias… yo ahora he estado escuchando harto a Candelabro’, me pareció genial, porque creo que son bandas complementarias en lo que acá en la radio llamamos ‘nueva escena’ del rock chileno. Entonces, quedó preciso”.
De presentaciones ante audiencias no superiores al centenar de asistentes a las manos presidenciales, el trayecto de Hesse Kassel ha sido un ascenso rápido en prestigio. Su primer y único LP hasta ahora, “La brea” (Autoeditado, 2025), no faltó en casi ningún recuento de mejores discos chilenos del año pasado, y hasta alcanzó al mercado estadounidense gracias a los aplausos de ‘Consequence’: “El álbum de debut de Hesse Kassel es más una llegada espectacular que una introducción. […] Emplea con maestría cambios dinámicos, ‘breakdowns’ jazzísticos, pasajes de spoken word, melodías apasionadas y ‘riffs’ de guitarra al estilo de Slint para hacer que estas canciones suenen a terremoto”.
Pero a los elogios es preciso sumarle un añadido menos evidente, que es el de la sorpresa. El sonido abrasivo que la banda levanta sobre una base rítmica fría y contundente –Matthew Hopper está en el bajo; Eduardo Padilla, en la batería– no es el del guitarreo eléctrico que asociamos al indie. Tampoco la articulación del vocalista Renatto Olivares (voz principal, saxofón y guitarra) califica siquiera como canto convencional. Sus palabras salen severas, a veces en declamación (“Postparto”), a veces en evocaciones dolientes y luego furiosas (como en “Moussa”), entre golpes eléctricos a los que los coros (“Anova”, “Americana”) les añaden visos de inquietud.
El trabajo en dos guitarras eléctricas de Luca Cosignani y Mauricio Rosas, más los teclados de Joaquín “Chapa” González, completan un armazón que no teme reservar pasajes extendidos a música puramente instrumental, entre canciones con más recurrencia de quiebres rítmicos que de puentes y estribillos. ¿Lo bueno? La sacudida al oído, la dinámica de tensión-distensión que aviva la escucha, lo impredecible que se vuelve el paso de un título a otro (varios de ellos, de más de diez minutos de duración). ¿Lo no tan bueno? El despliegue de etiquetas como post-rock, art rock, math rock, etc., a las que, con más ínfulas que precisión, hasta ahora los medios acuden para presentar su trabajo.
“Que nuestras composiciones a muchos puedan sonarles cerebrales o viscerales no ha sido algo planificado. Más bien, nos toca estar situados en un momento de la cultura chilena en el que surgen proyectos que no están ligados a ningún estándar ni a ninguna fórmula para hacer música”, dice Renatto sobre el vínculo de la banda con un contexto más amplio hoy en su país. Y remata con una máxima simple: “Sentimos que hoy podemos hacer lo que nos sale del estómago”.
Atentos a lo que hoy hacen sus pares generacionales, de todos modos Hesse Kassel reconoce la influencia de bandas activas tres, cuatro y hasta cinco décadas antes de su formación, como los chilenos Los Jaivas, los argentinos La Máquina de Hacer Pájaros y los estadounidenses Swans. Hay allí pistas de rock progresivo, aunque más como referencia de altura que de técnica instrumental. “Nunca nos interesó ostentar virtuosismo, que por lo demás no tenemos. Cuando partimos con la banda nos prometimos nunca hacer solos de guitarra”, recuerda el cantante, con una sonrisa. “La rudeza de nuestra música complementa esa falta de escuela, y buscamos sacarle provecho a un sonido más bruto”. Lo completa Joaquín: “El desafío que creo que conseguimos con el disco fue traducir nuestras composiciones a un sentimiento, un color…”.
Efectivamente, no hay entre los seis integrantes de Hesse Kassel músicos profesionales (aún). Nacidos entre 2002 y 2004, reparten su tiempo entre la banda y estudios universitarios o primeras incursiones en el mercado laboral de Santiago de Chile. El ascendente interés por el grupo –en noviembre pasado fueron los escogidos para abrir el regreso a la ciudad de Primal Scream– les ha obligado a redirigir sus planes. El pasado mes de marzo les reservó cupos en vivo relevantes: primero en el festival Lollapalooza-Chile y luego en sus dos primeras fechas en México, en la capital del país y en Puebla.
Desde su agencia de representación, Armónica, reconocen planes ambiciosos: “Este año lo hemos enfocado en la internacionalización de la banda. Está la idea de regresar a México el segundo semestre para una gira más extensa. Además, estamos viendo la posibilidad de ir a Europa a fin de año”. De concretarse, ese ensanchamiento de audiencias se forjaría sobre un segundo álbum, ya registrado en enero y hoy en etapa de posproducción: “Son canciones por un lado más pesadas, pero también más coreables, no tan largas como las de ‘La brea’”, adelantan. “Inevitablemente, todo el trabajo de la banda se nos ha vuelto más serio. Pasamos de la etapa de las ganas y el compromiso propio a ofertas que antes eran impensadas, como poder salir del país para tocar. En eso, mantenemos la intención de desarrollar un sonido de, digamos, cierta exigencia auditiva. Nos importa defender una puesta en escena orgánica. Una invitación a escuchar que pueda ser más contemplativa”, afirman. Ya se puede comprobar por dónde irán las cosas gracias a “Sancho Plagio”, primer avance del álbum, que publicaron el 1 de mayo. Además, en junio actuarán como artista invitado de Shame en Santiago (15) y compartirán cartel con Candelabro en Copiapó (27) y La Serena (28). El 19 de septiembre saltarán a Perú y tocarán en Lima. ∎