En el bucle psicodélico. Foto: Guillaume Fauveau
En el bucle psicodélico. Foto: Guillaume Fauveau

Entrevista

Rüdiger: “Amo los días creativos”

Nuestro Rüdiger no defiende aguerridas retaguardias merengues, más bien ataca finos sonidos multicolores. El paso lento de la pandemia le permitió un tiempo para sí y, sin dejar de tocar la batería en los potentísimos willis drummond, el músico de Iparralde giró hacia la guitarra, encontró su voz y desarrolló ritmos y melodías de ribetes psicodélicos. Todo ello fructificó en el destacado “Before It’s Vanished” (2020), que ha encontrado un segundo capítulo en The Dancing King” (2023) .

The Dancing King” (Usopop-Forbidden Colours, 2023) es esa confirmación de la carrera de Rüdiger, a quien todos conocíamos como Felix Buff (Dax,1986) antes de que tomara su segundo nombre, de origen germánico, como alias artístico del proyecto. En cierta forma, el cambio estilístico con respecto a willis drummond podría haber sido intuido a nada que se hablara unos minutos con él, se conociera sus estudios académicos de composición y armonía o se apreciaran sus otros trabajos con nombres franceses como Petit Fantôme o Dual Split, amén de sus múltiples colaboraciones con Joseba Irazoki, Atom Rhumba, Joseba B. Lenoir, Testura o el malogrado Rafael Berrio, a quien por cierto dedicó su primer álbum. Este puede ser un buen momento para que se presente más allá de las tierras vascas.

“The Dancing King”, video realizado por Kepa (Bastien Duverdier).

Rüdiger nace con el tiempo libre de la pandemia, pero pienso que antes o después habría florecido, dadas tus distintas experiencias. ¿Eras consciente de esa necesidad creativa?

La verdad es que nunca había pensado que sería capaz de escribir una canción. Las que he hecho para willis drummond o Joseba Irazoki eran bases para trabajar con la banda. Es una realidad que vino de la pandemia, con tiempo para coger una guitarra y componer una canción del principio al final, con letra y melodía de voz. Me ayudó esa pausa para verme capaz. Al fin y al cabo, eres cantautor cuando escribes una canción, ¿no? Es una nueva disciplina que quiero añadir a mi agenda del día a día. Me hace sentirme bien y amo los días creativos que conlleva esta disciplina. Te levantas pensando en la canción que estás haciendo, todo el día gira en torno a ello. Arreglos, letra, melodías, ritmos. A veces las veo como canciones que reprimí hace muchos años y que salen ahora que estoy disponible para ellas.

De hecho, cuando publicas el primer álbum como Rüdiger, y de eso hace tres años, ya tienes en mente parte de este segundo, y ahora piensas en un tercero. ¿Qué tipo de experiencias te llevan a la confección de cada uno de ellos?

Nunca compongo para un disco, quiero que cada canción sea un mundo aparte, con vida propia. Por esto puede haber material que sale a la luz más tarde. Por ejemplo, “RUN” ha esperado diez años antes de encontrar su forma definitiva con Elena Setién. Trabajo en canciones y luego hacemos la lista de las que puedan dar forma a un disco. Digo “nosotros” porque lo hago con mi hermano Johannes, que es mi productor también, en los estudios Shorebreaker. Nunca haré un disco sin productor, a menos que consiga el puesto algún día. Siempre beneficia la visión exterior de alguien de confianza. Aprendo mucho de cada disco y del directo como cantante y guitarrista. Es un puesto muy diferente. Pero me guía mi hermano; a veces me vuelve loco y es muy exigente, pero también con cualquiera que trabaje con él. Sin su ayuda no sonaría mi música de la misma manera y soy el alumno.

“Con willis drummond tenemos un éxito relativo, en la medida de que podamos vivir de nuestra música, tener seguidores que nos dan mucha energía y poder conocer mundo en familia. Hay muchas diferencias entre países, pero también se ve el efecto del capitalismo y el turismo de masas, y una cierta uniformización de la cultura y los centros de las ciudades”


El éxito de willis drummond te ha llevado a visitar distintos países y continentes. ¿Qué lazos de unión y particularidades has encontrado entre unos y otros?

Tenemos un éxito relativo, en la medida de que podamos vivir de nuestra música, tener seguidores que nos dan mucha energía y poder conocer mundo en familia. Hay muchas diferencias entre países, pero también se ve el efecto del capitalismo y el turismo de masas, y una cierta uniformización de la cultura y los centros de las ciudades. Hablo de las franquicias que han invadido los centros históricos, ver que la cultura y el poder ya no lo tiene el pueblo y las instituciones. Los edificios más prestigiosos llevan Starbucks o McDonalds en su fachada. Lo que encuentro igual en todos los sitios es que la energía del rock es un idioma universal. En Asia a la gente le daba igual si cantábamos en inglés, alemán o vasco. Conectan con la esencia, y en países donde puede haber prejuicios con el euskera se desvanecen en cuanto empezamos a tocar.

Llevas años viviendo en Bera, un pueblo pequeño fronterizo entre Navarra y Guipúzcoa y muy cercano a Iparralde. Al margen de la afinidad con otros músicos como Joseba Irazoki, ¿qué te motiva a continuar allí?

Llevo diez años. Es un punto fronterizo que me permite guardar un pie en Iparralde y Francia, el otro en Hegoalde y España. Para mí no existe la frontera, siempre he tenido relaciones y bandas en los dos territorios. También es un pueblo, nunca he vivido en una ciudad y no lo pienso hacer. Se vuelve todo más complicado y caro, soy del campo y me gustan las relaciones humanas del campo. Cuando no estoy de gira estoy en mis montañas y con mis amigos de aquí. Es un pueblo abierto con mucho respeto al arte. Creo que tiene que ver con lo de ser fronterizo.

Entre fronteras. Foto: Guillaume Fauveau
Entre fronteras. Foto: Guillaume Fauveau

La mítica revista ‘Les Inrockuptibles’ eligió una canción tuya para su sampler anual. ¿Encuentras diferencias en el tratamiento a la música entre los estados francés y español?

En esencia no tanto, porque mi música va destinada al mismo grupo de personas. En Francia hay más ayudas y hay que moverse de forma diferente. Menos “hazlo tú mismo”. Tengo que aprender a ubicarme en Francia, pero no me rindo y espero encontrar el público y programadores a los que pueda gustar. Me ayuda ‘Les Inrocks’, escogieron “Memories”. Avanzo con Usopop en Francia y Forbidden Colours en España.

Hay una percepción de la música psicodélica en tus dos álbumes, conectada también a electrónica, jazz y experimentación, algo que puede venir desde The Beatles, Syd Barrett y Pink Floyd a los actuales Aphex Twin o Kelley Stoltz, pasando por Radiohead. ¿Te ha interesado como oyente seguir esos caminos y bifurcaciones?

¡Sí, totalmente! Escucho de todo desde adolescente, con ayuda de unos amigos. Y estoy muy contento de poder reunir estos mundos. He tenido buenas críticas en este sentido. Se pueden apreciar muchas influencias y estilos variados sin que sea forzado o con efecto collage…

The Dancing King” habla de alguien que flota en el aire, despreocupado de la realidad. Sin embargo, otros textos reflejan preocupaciones sociales y políticas. ¿Se pueden compaginar ambas actitudes?

Creo que una actitud es consecuencia directa de la otra. Sin el arte la vida sería demasiado dura. Sin la vida no existe el arte o sería vacío. Las dos preocupaciones van de la mano, es una ida y vuelta constante.

¿Supeditas Rüdiger a los vacíos de willis drummond? Y, de igual forma, ¿dónde quedan Petit Fantôme, Testura o Dual Split en este futuro inmediato?

Este será el año de Rüdiger. Hacemos una pausa indefinida con willis, que no es la primera, y no hay disco de Irazoki a la vista. Igual haremos unos conciertos con Petit Fantôme, pero no habrá gira extensa. Testura fue un proyecto puntual y Dual Split es más activo en estudio que en directo. ¡Así que via libre con Rüdiger! Estaré en solitario, en dúo, con banda. Intentaré ir a todos los sitios que pueda.

“Hacemos una pausa indefinida con willis, que no es la primera, y no hay disco de Joseba Irazoki a la vista. Igual haremos unos conciertos con Petit Fantôme, pero no habrá gira extensa. Testura fue un proyecto puntual y Dual Split es más activo en estudio que en directo. ¡Así que via libre con Rüdiger! Estaré en solitario, en dúo, con banda. Intentaré ir a todos los sitios que pueda”

Tu hermano Johannes Buff, que ha trabajado con Thurston Moore, Lee Ranaldo o The Drones, es fundamental, como dices, al igual que Joseba Irazoki o Vincent Bestaven de Botibol. Ellos confieren a Rüdiger esa sensación de grupo que imagino buscas, unido a la de proyecto de autoría.

Sí, mi sueño es tener a la banda más presente en el proceso creativo. Son músicos increíbles que me han enseñado y lo valoro mucho. Pero de momento el tiempo es limitado y aprovechamos al máximo para preparar el directo.

¿Cómo afrontas los directos, dada la complejidad instrumental de añadir sintetizadores, cuerdas, clarinetes, trompetas, flautas…?

El directo es algo diferente. Hay que elegir entre las diferentes melodías y sonidos. No me importa si las cosas cambian en el camino. Mis canciones son de esencia pop. Antes de arreglar una canción, me aseguro que se sostenga por sí misma, sin los arreglos.

Una última curiosidad, sé que te gustan mucho tanto los Beatles como Low. ¿En “Savages Days” piensas en ambos?

Me has pillado, amo a las dos bandas, pero también a Wilco, Tropical Fuck Storm, Water From Your Eyes, Charles Mingus, Olivier Messiaen, Nick Drake, Townes Van Zandt, CAN, This Is The Kit, Silver Apples, Deerhunter, Kurt Vile, Yo La Tengo, Jolie Holland... ¡Por vaguería te estoy nombrando las últimas escuchas de mi Tidal! (ríe). ∎

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