Mr. µ-Ziq . Foto: Marina Tomàs
Mr. µ-Ziq . Foto: Marina Tomàs

Entrevista

µ-Ziq: “Hacer música es una forma de distraer el cerebro de los horrores de la vida”

Más de treinta años después de convertirse en una de las principales figuras de la IDM británica, Mike Paradinas sigue creando música por la misma razón de siempre: porque no puede dejar de hacerlo. Bajo su alias µ-Ziq, ha transitado del club al museo, del ritmo abrasivo al ambient introspectivo, sin perder nunca una relación profundamente personal con el sonido.

A lo largo de su trayectoria, Mike Paradinas ha colaborado con algunos de los nombres fundamentales de la electrónica experimental, desde Aphex Twin –con quien compartió escena, generación y colaboraciones tempranas– hasta artistas como Autechre, Squarepusher, Bogdan Raczynski o Loraine James, además de haber sido una figura clave en el desarrollo de nuevas voces desde su sello Planet Mu, en el que durante los últimos años han publicado artistas como Jlin, Jana Rush o Nondi.

En el marco de su participación en el ciclo DNIT en CaixaForum Barcelona el pasado 30 de enero, µ-Ziq presentó junto al artista visual ID:MORA “Floatation”, un espectáculo que propone otra forma de escucha: “Sentada, relajada, casi infantil”, según sus propias palabras. Hablamos con él sobre la creación como necesidad, sobre la nostalgia, los clubes que cierran, las generaciones que cambian y por qué alguien llegó a decir, “aunque no fuera del todo verdad”, que Aphex Twin tenía más oyentes que Taylor Swift.

Mike Paradinas en el Auditorio San Fedele (Milán, 24 febrero de 2025).

Llevas haciendo música más de tres décadas, bajos nombres como µ-Ziq, Jake Slazenger, Kid Spatula... Cuando miras atrás, ¿qué te sigue motivando a crear?

Cuando miro atrás, la verdad es que no puedo parar. El impulso original para crear tenía que ver en realidad con la salud mental: hacer música me hacía feliz y nada más conseguía ese efecto en mí. Era la única cosa que realmente me ayudaba. Me diagnosticaron autismo hace siete u ocho años, ya en la recta final de mis 40, y probablemente eso tenga mucho que ver con todo. Siempre he sentido que mi mente funciona de una manera particular, y la música es el lugar donde todo encaja con naturalidad. Simplemente me resulta muy fácil hacer música, me sale de forma casi automática. Y más que una elección es una necesidad: tengo que hacerlo.

¿Es una necesidad?

Sí. Llevo haciéndolo desde que era un niño: hacer música y también dibujar, crear arte y cosas así. Siempre ha sido una forma de alimentar esa parte creativa.

¿Para expresarte?

No sé si es para expresarme. Es simplemente una forma de usar el cerebro, de mantenerlo ocupado, de distraerlo de los horrores de la vida.

“Siempre he sentido que mi mente funciona de una manera particular, y la música es el lugar donde todo encaja con naturalidad. Simplemente me resulta muy fácil hacer música, me sale de forma casi automática. Y más que una elección es una necesidad: tengo que hacerlo”

Presentas tu trabajo en un espacio más cercano a un museo que a una sala de conciertos. ¿Eso cambia la forma en que piensas tu música?

Mora se encarga de los visuales. Queríamos cambiar la manera en que la gente percibe mi música. Durante los últimos 30 años todo ha sucedido en un entorno de club y, la verdad, me estoy haciendo un poco mayor para eso. Es todo muy ruidoso y pensé que sería bonito hacer un concierto donde todo el mundo estuviera sentado. He hecho un par así a lo largo de los años. Estuve en Milán con el padre Antonio, que es un sacerdote católico jesuita y dirige un teatro por el que pasan músicos muy interesantes. Él me propuso hacerlo y preparé un set distinto porque el público estaba sentado. Era más ambient, supongo. Y no era audiovisual, era solo audio, solo yo. Aquello fue lo que nos dio la idea. Con Mora llevo trabajando tres años y medio, casi cuatro. Él ha hecho todos los sets de club conmigo y esta vez decidimos hacer algo, no sé, especial. Es nuevo. Creo que es especial. Aunque todo es especial, claro. Pero ya estamos un poco mayores para seguir yendo a clubes y quedarnos hasta las cuatro de la mañana con música muy alta. Para mí ya es demasiado. Queríamos hacer algo más relajado. No es exactamente más adulto, probablemente sea incluso más infantil que la música de club. Pero Mora ha trabajado muchísimo en los visuales. La música ya estaba hecha, así que quizá deberías hablar con él. Es increíble lo que ha hecho, de verdad. En la pantalla grande se aprecia muchísimo.

Mago electrónico. Foto: Marina Tomàs
Mago electrónico. Foto: Marina Tomàs

¿Crees que los clubes deberían considerarse espacios culturales al mismo nivel que museos o teatros?

Sí, totalmente. En lugares como Berlín hay muchas más oportunidades; allí los clubes forman parte del tejido cultural de la ciudad. Son cultura, igual que los museos o las galerías. La música de club y la música electrónica llevan mucho tiempo infiltrándose en el mundo del arte, así que no es nada nuevo. Pero creo que la música de club debería recibir más financiación. En espacios como este ya existe bastante apoyo institucional. En cambio los clubes son, culturalmente, incluso más relevantes hoy en día, y el dinero debería destinarse sobre todo a la gente joven.

En España cierran clubes. ¿Cuál es la solución para mantenerlos abiertos?

No conozco exactamente la situación aquí, pero en el Reino Unido ocurre algo parecido. Muchos jóvenes ya no quieren ir a clubes, y además no tienen dinero. Y la gente mayor tampoco quiere salir de fiesta. Así que los clubes están muriendo. Supongo que una posible solución es que surjan nuevos espacios para la música experimental. Hay mucha gente reuniéndose en lugares que no son necesariamente nocturnos: eventos diurnos, listening parties, propuestas más de día, ese tipo de cosas…

Es cuestión de que la nueva generación encuentre sus propios espacios, si es que hay dinero para hacerlo. Porque la financiación cultural en el Reino Unido es muy escasa, sin duda, y probablemente aquí también. Aunque aquí está mejor que hace veinte años; España pasó por momentos difíciles. Al menos vosotros seguís en la Unión Europea. Nosotros tuvimos el Brexit y ahora no tenemos dinero para nada.

“Muchos jóvenes ya no quieren ir a clubes, y además no tienen dinero. Y la gente mayor tampoco quiere salir de fiesta. Así que los clubes están muriendo. Supongo que una posible solución es que surjan nuevos espacios para la música experimental. Hay mucha gente reuniéndose en lugares que no son necesariamente nocturnos”

Tus discos “1977”, “1979” y “Manzana”, que publicaste como µ-Ziq entre 2023 y 2025 en el sello Balmat, son muy personales. ¿Qué papel juega la memoria en tu trabajo actual?

No puedo recordar (ríe). Sí, esos tres discos son bastante nostálgicos, y para mí la música ambient, en general, tiene algo muy ligado a la nostalgia. He intentado escribir una continuación que iba a llamarse “1981”. Compuse algo, pero al final se convirtió en “1983”. En ese proceso volví atrás en el tiempo y me reuní con mis amigos del colegio. Hemos hecho un disco juntos, aunque no es ambient en absoluto, así que no puede salir en Balmat. No sé muy bien qué va a pasar con él. Pero he estado trabajando en música nueva relacionada con todo eso.

La memoria siempre ha estado presente. Cuando empecé a hacer música electrónica siendo adolescente... esa edad es profundamente nostálgica; creo que es la etapa más nostálgica de todas. Y la nostalgia era una parte muy importante de la música cuando empecé. Así que, de algún modo, ahora estoy volviendo un poco a eso.

Formaste parte de los primeros años de la escena IDM. ¿Cómo la ves ahora?

Esa escena… Bueno, ya no hay tantos jóvenes, aunque ahora todo el mundo me parece joven, pero las nuevas generaciones están empezando a descubrir la IDM. Hubo ese titular que decía que Aphex Twin tenía más oyentes que Taylor Swift. No era cierto, claro, pero fue uno de esos datos que se exageran y se convierten en eslogan.

Aun así, Aphex Twin vuelve a estar muy presente. Siempre fue el nombre más grande de la escena, pero ahora parece que se está haciendo popular otra vez entre la gente joven, especialmente por TikTok. Yo no uso TikTok realmente, lo tengo por trabajo, pero no me pongo a hacer scroll, así que no lo sé de primera mano. Pero ojalá su popularidad ayude a que la IDM conecte con una nueva generación o vuelva a hacerse más visible. Fui a ver a Autechre en directo, muy cerca de donde vivo, y estuvieron increíbles. Pero el público eran básicamente hombres mayores como yo, todos vestidos de negro, con barba gris y gafas… Y los propios Autechre también ya son mayores. En cambio, cuando vi a Aphex Twin en Cornualles, el público era mucho más joven y había muchas más chicas. Algo está cambiando, se nota un relevo generacional.

IDM en constante movimiento. Foto: Marina Tomàs
IDM en constante movimiento. Foto: Marina Tomàs

Planet Mu cumple ha cumplido 30 años. ¿Qué es lo que mantiene vivo hoy al sello y qué artistas te habría gustado fichar recientemente?

El dinero. Si ganamos dinero, el sello sigue vivo. Hicimos un anuncio de Navidad con mi música y nos pagaron bastante bien. Todo ese dinero lo invertimos en Planet Mu, así que probablemente podamos sobrevivir al menos otros 18 meses. Eso es lo que lo mantiene en marcha.

Pero también hay mucha música interesante. Siempre la hay. El problema es que la música que intentamos fichar no siempre la conseguimos; suele acabar en el sello XL. Las últimas tres personas que intentamos incorporar firmaron con XL, lo cual resulta un poco molesto. Antes era Ninja Tune quien se nos adelantaba. Aun así, me alegro por artistas como Florence Sinclair o KAVARI, a quienes nos habría gustado fichar. Tenemos muchos discos nuevos ya programados para este año. Hay mucho en marcha y eso siempre es emocionante.

Tu música reciente utiliza menos capas y más espacio. ¿Es una decisión artística o técnica?

Sí, es una decisión artística y fue realmente intencional. Siempre había incluido temas más tranquilos en mis discos y pensé: “¿Por qué no hacer un álbum entero así?”. Me pareció buena idea separar más claramente mis composiciones, tener la música ambient concentrada en un solo lugar. Disfruté mucho haciéndolo y creo que ha hecho que la gente me vea de otra manera. Mucha gente no conectaba con la música más abrasiva y dura que solía hacer. Sigo componiendo cosas así, pero quizá un poco menos.

“Siempre hay música interesante. El problema es que la música que intentamos fichar para Planet Mu no siempre la conseguimos; suele acabar en el sello XL. Las últimas tres personas que intentamos incorporar firmaron con XL, lo cual resulta un poco molesto. Antes era Ninja Tune quien se nos adelantaba”

¿Qué te gustaría que el público se lleve del espectáculo “Floatation”?

Placer. Buenas emociones. Alegría. O al menos una experiencia relajante. “Floatation” es eso, flotar. Hay un punto de cinismo en presentar algo ambient en un lugar como este, pero siempre he sido un poco cínico. Forma parte de mi espíritu.

¿Tu música quiere transmitir algún mensaje político o social?

Quiero parar el fascismo, pero no creo que eso se refleje en la música. No quiero imponer mis ideas políticas al oyente. Es mejor dejar la obra ahí y que cada persona la interprete. Recuerdo que estaba en España cuando murió Franco. Mi abuelo era español, vivía en Ávila.

Has estado muchas veces en Barcelona. ¿Qué te gusta de la ciudad?

La Sagrada Familia y la comida. He tocado en Razzmatazz, en el festival MIRA y también he venido como turista. Siempre es un placer volver. ∎

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