Serie

Agatha Christie: Las siete esferas

Chris Chibnall(miniserie, Netflix)
https://assets.primaverasound.com/psweb/53td4yfjbptma8qqtnhv_1770722085527.jpg

Sin ser la más sutil de las escritoras, Agatha Christine (1890-1976) creó un universo particular en la literatura criminal y de investigación detectivesca. Los argumentos de sus novelas y relatos son ideales para películas y series donde se impone la palabra sobre la imagen –más allá de la puntillosa recreación de las épocas evocadas–, una cierta forma de academicismo formal y las interpretaciones resultonas. “Agatha Christie: Las siete esferas” (2026) no modifica ni subvierte ninguna de estas premisas. Ofrece lo que se espera de ella, que no es mucho, con las falsas pistas habituales en Christie, más un tren –claro–, un desenlace (doble) inesperado y la secuencia en la que todo queda meridianamente claro a través de un diálogo o un monólogo explicativo, aunque sin llegar a esas secuencias pesadas y teatrales en las que Hércules Poirot reúne a todos los sospechosos de un caso para descifrar la clave del enigma.

Desde más o menos 1931, cuando en “Alibi” (Leslie S. Hiscott) se procedió a una adaptación libre de la novela “El asesinato de Roger Ackroyd” (1926) –una de las aventuras de Poirot–, son cerca de 200 las películas, telefilmes, series y miniseries vinculadas a la obra de Christie; muchas más en el formato televisivo, que acepta mejor su narrativa y argumentario. René Clair, Billy Wilder, Sidney Lumet, Pascal Bonitzer y Kenneth Branagh son algunos de los que la han llevado al cine con cierta personalidad. Pero un texto de Christie –sea “Asesinato en el Orient Express” (1934) o “Diez negritos” (1939), “Muerte en el Nilo” (1937) o cualquiera de las peripecias de Miss Marple– es tan férreo e inflexible que apenas puede retocarse. A veces parece que sea la misma escritora quien dirige las adaptaciones desde las sombras.

https://assets.primaverasound.com/psweb/p6y6towfv38b9kz0iwri_1770722103191.jpg

“Agatha Christie: Las siete esferas” tiene el formato habitual de las miniseries británicas, con tres episodios de 55 minutos cada uno dirigidos por Chris Sweeney y escritos por Chris Chibnall, guionista de distintas épocas de “Doctor Who” (Sydney Newman, 1963-1989 / 2005-2022). Su protagonista es una joven de familia aristocrática, Lady Eileen Brent, apodada Bundle, de metro y medio de estatura, expresión viva y una curiosidad insaciable, lo que la lleva a convertirse en improvisada detective para esclarecer la muerte del hombre que amaba. No es una profesional, como Poirot y Miss Marple, por lo que sus deducciones son mucho menos científicas y no tiene la necesidad de demostrar sus conocimientos y valía deductiva. El personaje aparece en dos novelas de Christie, “El secreto de Chimneys” (1925) –Chimneys es el nombre de la apabullante mansión de los Brent en los efusivos tiempos del jazz y el charlestón– y “El misterio de las siete esferas” (1929). De hecho, las dos pertenecen al ciclo del superintendente Battle, un alto cargo de Scotland Yard que aquí interpreta Martin Freeman, el John Watson de la serie “Sherlock” (Mark Gatiss y Steve Moffat, 2010-2017): Freeman podría ser perfectamente un nuevo Poirot después de Kenneth Branagh.

El prólogo del primer episodio acontece en un escenario circular, esférico, la plaza de toros de la localidad española de Ronda. En la secuencia preliminar del segundo capítulo, los cadáveres de dos personas son mostrados dentro de un círculo trazado en el suelo. En la habitación del hombre muerto se encuentran siete despertadores ovalados. Las reuniones de una sociedad secreta se efectúan en una mesa redonda llena de figuras arcanas. En Londres hay un barrio llamado Siete Esferas, el mismo nombre de un club nocturno y clandestino situado en esta barriada espectral que es filmada con luz de oro gastado, muy cromático, aunque se nota demasiado la imagen digital. A pesar de todas estas premisas, lo de las siete esferas es lo menos importante en la trama, planteada, desarrollada y resuelta en tres actos canónicos.

https://assets.primaverasound.com/psweb/jb3arhcocyi4bqbiob4z_1770722117101.jpg
La miniserie tiene algún rasgo original o curioso: la trama gira en torno a un metal imposible de destruir que no se sabe bien si acelerará la paz –la historia acontece en 1925, en el período de entreguerras– o desencadenará otra contienda bélica; el tono es, hasta el desenlace, nada severo, más bien distendido, con constantes toques de comedia; los miembros de la sociedad secreta esconden sus rostros detrás de caretas protectoras de esgrima que llevan incorporadas las manecillas de un reloj. La produce Agatha Christie Productions, compañía creada en 2012 dentro del conglomerado Agatha Christie Limited. Son productos de la franquicia absolutamente global en la que se ha convertido la obra de la escritora. Las líneas maestras son claras e inamovibles y, como en el prêt-à-porter, los modelos se producen en serie con patrones repetidos en función de la demanda. Y lo que se le pide a una serie o película basada en Christie es que haya un crimen, un detective o policía, unos sospechosos y una resolución más o menos imaginativa. Si este es el principal o único objetivo, “Agatha Christie: Las siete esferas” cumple. Nada más. ∎

Misterios familares de ayer y hoy presentan...
Etiquetas
Compartir

Lo último

Contenidos relacionados