El acto de ir al quiosco a comprar una revista especializada –en formato papel y con la voluntad de ser coleccionada– facilitaba a lectores y lectoras el ejercicio de la adquisición de información. Las publicaciones, con una extensión determinada, se convirtieron en una suerte de enciclopedias con patas de las que aprender, memorizar y difundir historias de la escena de música nacional e internacional. Los medios que hablaban –y hablan– sobre música construyeron su propio púlpito para dirigirse al público general y a profesionales de la industria musical. Y es aquí donde, entre otros medios, destaca Rockdelux con el hecho incontestable de haberse publicado de forma ininterrumpida en papel durante 35 años y a lo largo de 394 números, entre 1984 y 2020. Y aquí sigue, ahora online y con dos revistas en papel al año.
La música independiente siempre tuvo –y tiene– un lugar de honor entre las páginas de este medio por haber nacido de la voluntad de ser independiente desde lo artístico, lo ejecutivo y lo discursivo. La obtención de más libertad con menos presupuesto invertido generalmente daba como resultado no convertirse en una banda masiva, pero sí ser lo suficientemente conocida como para ser rentable y viceversa. Aunque, claro, también hubo pelotazos.
En torno a mediados de los noventa, la popularidad y uso de internet aumentó y con ello abocó a la convivencia entre el soporte físico –papel, vinilos o CD– y el digital: recordemos cómo Napster o eMule malearon la aproximación de los usuarios a las canciones y los discos.
Con la voluntad de hacer periodismo, reivindicar una parte de la historia en formato orgánico y entretener desde la narración de anécdotas personales nace “La música indie. Una historia cultural” (“Such Great Heights. The Complete Cultural History Of The Indie Rock Explosion”, 2025; Península, 2026; traducción de Pilar de la Peña Minguell). Escrito por el periodista musical estadounidense Chris DeVille –editor jefe de ‘Stereogum’–, el libro se erige como una pequeña enciclopedia en la que se registran hitos musicales con rigor y lucidez, evitando esa edulcorada mirada de fan-periodista que delata a quien escribe y empacha a quien lee.
A lo largo de 12 capítulos –con sus 12 playlists correspondientes– se hace un repaso por el quién es quién de la industria de la música desde la década de los noventa hasta nuestros días, facilitando, a modo de chuleta, un glosario de subgéneros musicales. Bandas, productores, discográficas, medios de comunicación y plataformas de redes sociales han ido tejiendo esta parte de la historia contemporánea con la que realizar un retrato desde la perspectiva de la antropología cultural.
Por cierto, DeVille tira algunos dardos que amenizan la lectura y aportan el toque malicioso al texto, pero sin excederse. No se olvida de mencionar –aunque generalizando– a esos músicos que fueron considerados raros e interesantes en su momento y que, con el paso del tiempo, se han convertido en unos aburridos que cuentan batallitas en bucle. Porque aunque saber envejecer parezca mainstream, también es necesario. ∎