Serie

Fraude en Hollywood

Chris Smith(miniserie, Apple TV+)
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Por lo general, nos sentimos seguros con nuestra capacidad para discernir el engaño. Nos aferramos a la creencia de que nunca caeríamos en una trampa y nunca seríamos lo bastante ingenuos como para permitir que nos despojaran de miles de euros. Nos convencemos de que, si aparecieran señales de alerta, las reconoceríamos de inmediato. Sin embargo, la realidad es que el aprendizaje es un proceso continuo y nunca somos completamente inmunes a la persuasión. ¿Qué sucedería si una figura de gran influencia llamara a nuestra puerta ofreciéndonos la oportunidad de nuestras vidas? Esta es la inquietante premisa que nos presenta la miniserie “Fraude en Hollywood” (2024) en sus tres episodios de una hora, que siguen la estructura de las investigaciones que el periodista Scott Johnson llevó a cabo junto a la investigadora privada Nicole Kotsianas.

El protagonista de todo este misterio, Hargobind “Harvey” Tahilramani, pasó años haciéndose pasar por algunas de las mujeres más poderosas de Hollywood para así poder atraer a jóvenes cineastas y actores a Indonesia para proyectos cinematográficos inexistentes, dejando a sus víctimas devastadas y prácticamente en bancarrota. Aunque más de 500 profesionales se vieron afectados por esta estafa, la docuserie se centra en el testimonio de tres casos: un fotógrafo que fue trasladado de ida y vuelta a Indonesia en tres ocasiones en el lapso de tres semanas, un actor que recibió propuestas sexuales del estafador haciéndose pasar por la exesposa de Larry Ellison, de Oracle, y una pareja que fue abandonada en pleno mercado sin un guía o alguien que la asistiera. Todos ellos cayeron en estas complejas artimañas porque sonaban como oportunidades legítimas; sobre todo porque podrían haber supuesto un giro radical en sus vidas. 

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Lo más sobresaliente de la historia es el meticuloso modus operandi de la enigmática figura que estafa a sus víctimas. A diferencia de “El estafador de Tinder” (Felicity Morris, 2022), aquí el factor emocional carece de relevancia, un aspecto que resuena con la temática abordada en la serie “El quinto mandamiento” (Sarah Phelps, 2023). En cambio, todo se centra en una dinámica de poder, ofreciendo una oportunidad única para “colaborar” con figuras prominentes de la industria cinematográfica estadounidense, como Kathleen Kennedy (presidenta de Lucasfilm), Stacey Snider (exdirectora ejecutiva de 20th Century Studios) o Amy Pascal (presidenta de la mesa ejecutiva de Sony Pictures). Este enfoque, aunque inicialmente puede resultar enigmático, cobra sentido al considerar ejemplos como el del contexto español, donde solo un reducido 8,17% de los actores pueden mantenerse exclusivamente de su profesión: la explicación aquí es mucho más sociológica y estructural que afectiva.

En última instancia, el tercer episodio emerge como el pilar fundamental de la serie, mientras que los dos primeros se sumergen en una repetición tediosa. Aunque podamos percibir un intento por ofrecer un enfoque más informativo y menos sensacionalista, la narrativa pierde por momentos atractivo y cohesión. Más allá de algún testimonio conmovedor, el verdadero interés radica en el momento en que el periodista Scott Johnson desentraña el entramado de esta estafa, descubriendo al artífice detrás de la cortina, resguardado en un apartamento en Mánchester. A medida que ambos se adentran en videollamadas, se busca trazar un rápido perfil del estafador, explorando su historia familiar en un intento por comprender sus motivaciones. Sin embargo, esta aproximación se percibe como inconexa y poco satisfactoria, dejando un sabor agridulce al cierre de la serie. En resumen, esta estafa no logra cautivar lo suficiente en su relato, lo que nos lleva a cuestionar si ha sido abordada con la profundidad necesaria o con los suficientes testimonios. Al concluir esta docuserie, nos encontramos casi sintiendo más compasión por el estafador que por sus víctimas; una perspectiva que, sin duda, no era el objetivo del galardonado Chris Smith, ganador de un Emmy. ¿O quizá sí? ∎

Otro timo más (que no Timo Maas).
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