El autor sabe cómo soliviantar al lector. Si en general la cultura pregunta, la literatura acerada del premio Goncourt 2020 interroga sin mayores contemplaciones. Y escuece. Una sola palabra todavía desquicia a buena parte de Francia: Vichy. Y el panorama subsiguiente exaspera a muchos de sus compatriotas: el gobierno colaboracionista de Vichy (1940–1944) durante la ocupación nazi. El contrapunto fue la Resistencia, los maquis.
El periodista, editor, escritor y también matemático Hervé Le Tellier (París, 1957) atiza sin miramientos en su nueva obra, “El nombre en el muro”; (“Le nom sur le mur”, 2024; Seix Barral, 2026; traducción de Pablo Martín Sánchez): “Los alemanes no tenían ninguna intención de cerrar los restaurantes parisinos, los music-hall o los burdeles. La París ocupada debía seguir siendo una ciudad de placer, un lugar de distracción para las tropas; al fin y al cabo, la capital se había entregado al invasor, aceptando la derrota y entregándose con voluptuosidad a sus nuevos amos”.
El texto combina elementos históricos con la biografía de André Chaix, hijo de un panadero, un joven encantador y profundamente enamorado de su novia Simone. La amable sonrisa del miliciano que ilumina las fotos incluidas en el libro junto a otros documentos se desvaneció con apenas 20 años. Chaix murió durante un ataque de tanques alemanes ya en retirada, provocada por el desembarco de las tropas aliadas en el Mediterráneo. Hervé Le Tellier compone un lienzo narrativo de una figura del pasado, no tan lejana.
El escritor francés estaba buscando una “casa natal” en Montjoux. En una de las paredes consta el nombre de André Chaix. En principio, es una inscripción más. Hasta el día que lo vuelve a leer en un monumento de guerra. Corría 2020. El hallazgo enciende una mecha. Desea saber qué se esconde detrás de esa denominación. El maquis nació en mayo de 1924 y falleció en agosto de 1944. La breve vida del protagonista está por reconstruir. Casi todos los hechos transcurren entre Montjoux y Dieulefit, dos pueblos de la región de Drôme.
“El nombre en el muro” supone una suerte de manifiesto para el presente. El humanismo del que hace gala el matemático permite observar los acontecimientos con precisión. El compendio histórico que bordea el ensayo acoge recuerdos novelados con tintes autobiográficos, ya que se entrecruza con la propia experiencia del narrador. También es una sentida mirada de la historia reciente de su país, observada a partir de un análisis sustentado en un ideario antifascista. El relato exhibe una prosa que sabe a poesía y, además, revela una emoción genuina.
La narrativa resultante es multifacética y arraigada de manera feroz en el presente. “El año 2024 ha sido el centenario del nacimiento de André Chaix, y se han cumplido ochenta años de su muerte. Pero, viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, la colaboración y el fascismo, del racismo y del rechazo del otro hasta su aniquilación”. Más adelante, Le Tellier suelta una espesa niebla al indicar que quien siembra el odio no merece el beneficio de la discusión. “¿Cómo podían los alemanes afirmar que no sabían nada del horror de los campos de concentración, del exterminio de los judíos?”.
En su investigación, el autor de la muy elogiada “La anomalía” (2020; Seix Barral, 2021) trae a colación el experimento de la Tercera Ola, llevado a cabo en una escuela californiana en los años sesenta, sobre cómo una sociedad civilizada puede transformarse en un Estado totalitario. También se pone serio con la manipulación de la esencia de la memoria. Desde la documentación hasta lo más íntimo y sustantivo del concepto. Los errores del pasado dejan huella. “El nombre en el muro”, que no alcanza las 200 páginas, es toda una lección de vida en manos del pensamiento crítico de Hervé Le Tellier, uno de los mejores escritores contemporáneos de Francia. ∎