Libro

Manuel Moreno

Carolina Durante. El secreto del éxito no sé cuál esLengua de Trapo-Círculo de Bellas Artes, 2026

Hace poco más de un lustro, cuatro veinteañeros madrileños tocaban en una sala cercana a la madrileña plaza de Callao ante 42 personas. Quien fuera a buscarles esa noche de 2017 podría alegar, con razón, que estaba allí antes de que empezara todo. Menos de dos años después, Carolina Durante llenaba festivales, colocaba sus temas entre los más escuchados de las plataformas y había conseguido algo que ningún grupo indie español logró en décadas: convertirse en fenómeno generacional de primera magnitud y, de propina, meter en el diccionario coloquial del país la palabra “cayetano”. Manuel Moreno (Madrid, 1977), veterano de fanzines como ‘Bang!’ o ‘Tremolina’, colaborador de ‘Mondo Sonoro’ y ‘Rolling Stone’ y hombre que ha ejercido de DJ, promotor, músico y mánager, era el perfil ideal para acometer esta empresa. Alguien que conoce el mundillo desde dentro y que sabe que, para contar bien una historia de éxito, hay que entender primero el ecosistema que lo hizo posible.

Así, lo más inteligente de “Carolina Durante. El secreto del éxito no sé cuál es”, volumen de 148 páginas publicado el 28 de enero de 2026 (no en diciembre de 2025, como acredita el libro) en la colección Cara B de la editorial Lengua de Trapo, no es tanto la reconstrucción de la trayectoria de Diego, Mario, Juan y Martín –que también, y está hecha con pulso firme y buen ojo para el detalle revelador– y la materialización de su primer álbum, “Carolina Durante” (2019), sino la decisión de utilizarla como hilo conductor para cartografiar una década entera de transformaciones en la escena musical española. Moreno traza varias líneas narrativas que se entrelazan con naturalidad: el agotamiento del circuito de salas y el subsiguiente estallido de los macrofestivales como nuevo campo de batalla; la transición de la era MySpace al dominio absoluto del streaming y sus consecuencias sobre la forma en que se construye una audiencia, y, al fondo de todo, el retrato de un Madrid que ha ido dejando atrás aquella Malasaña contracultural, con sus garitos como altavoces de estilos y subculturas, para abrir paso a los escaparates franquiciados y al tardeo expansivo. Un ecosistema que Carolina Durante, con su ironía afilada y su capacidad para hablar a una juventud que ha encadenado dos crisis y lidia con la ansiedad de las expectativas sistemáticamente incumplidas, supo leer mejor que nadie.

Uno de los grandes aciertos del libro es la precisión con que Moreno disecciona el papel de Sonido Muchacho en toda esta historia. El sello fundado por Luis Fernández, bajista de Los Punsetes y antes en Juventud Juché, no es aquí un dato de producción más, sino una pieza estructural del relato: la plataforma que entendió antes que nadie qué tipo de música y qué tipo de actitud podían conectar con una generación hambrienta de referentes propios, y que supo arropar a la banda con el criterio y la credibilidad necesarios para que el salto de los 42 espectadores de Callao a los miles de los festivales no resultara inverosímil. Que esa alianza quede tan bien explicada y contextualizada dice mucho de la mirada del autor, que no se conforma con la anécdota y prefiere entender los mecanismos.

El mérito principal de Moreno es que maneja ese sustrato sociológico sin que en ningún momento la narración se vuelva sesuda ni árida. Conviene señalar, además, que el libro se construye sin la colaboración directa del grupo, tirando en cambio de un trabajo exhaustivo de archivo y de una lectura atenta de las numerosas entrevistas que Diego, Mario, Juan y Martín han concedido a lo largo de su carrera en medios diversos. Lejos de ser una limitación, esa distancia resulta liberadora: Moreno puede contar lo que ve sin condicionantes, y el resultado es probablemente el mejor libro que se puede escribir sobre un grupo sin contar con su bendición expresa. Se nota que ha vivido la música popular desde dentro, que tiene criterio propio y que no necesita escudarse en la jerga académica para decir lo que piensa. El libro fluye ágil, informado y con el tono justo: ni hagiografía descerebrada ni análisis desapegado. Hay escenas muy bien construidas, hay contexto histórico manejado con destreza, hay una comprensión genuina de por qué Carolina Durante importa más allá de sus canciones.

Si acaso, el lector podría desear unas pocas páginas más –148 se antojan algo justas para la envergadura del fenómeno que se pretende explicar– y algún momento en que Moreno se permita cuestionar con algo más de fuerza los mecanismos de la industria que convirtió a los “cuatro chavales” en objeto de deseo masivo. Pero eso es, en el fondo, una queja menor frente a lo mucho que este libro hace bien: contar, con claridad y con conocimiento de causa, cómo y por qué un grupo de tipos que apenas sabían tocar terminó siendo la banda más importante del indie español de los últimos 20 años. Y eso, por mucho que el propio título se haga el despistado, no es poca cosa. ∎

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