Libro

Mary Woronov

Swimming Underground. Mis años en la Fábrica WarholReservoir Books, 2024

Existen kilos de testimonios sobre Andy Warhol y su entorno, sobre los años de The Factory, ese epicentro de creatividad y excesos que tuvo lugar en Manhattan durante los años sesenta, algo así como el lado oscuro de la utopía flower power californiana. Pero bienvenida sea, aunque con retraso, la aportación de Mary Woronov (Palm Beach, Florida, 1943), publicada originalmente en 1995 (“Swimming Underground. My Years In The Warhol Factory”; Reservoir Books, 2024; traducción de Eugenia Vázquez Nacarino).

Con apenas 20 años, y debido a su amistad con Gerard Malanga, Woronov se introduce en el universo warholiano y rápidamente se convierte en una de las superstars de la corte del pintor en la Calle 47: fue Hanoi Hannah en “Chelsea Girls” (1966) y la partenaire de Malanga en la “danza del látigo” en el espectáculo The Exploding Plastic Inevitable de The Velvet Underground.

Woronov vivió para contarlo y lo cuenta –a pesar de la mastodóntica cantidad de anfetaminas engullidas durante el período: “No vayáis a imaginar que correteé por aquellas cloacas aterciopeladas sin un rasguño. Si juegas con la mierda toda la noche, no esperes salir inmaculada como una virgen del internado”– muy bien, rascando en la mugre y en los aspectos menos amables de una época que debajo de su publicitado glamur escondía precariedad, explotación, envidias, autodestrucción y muerte, con su amor por Ondine –a quien está dedicado el libro: el Papa, fallecido en 1989, fue una de las figuras gravitacionales de la Factory– como epicentro de la memorias.

Desfilan por “Swimming Underground”, además de Warhol (“Andy era el peor, empalmaba cinco o seis fiestas por noche. Hasta parecía un vampiro: pálido, vacío, ávido e insaciable. Era el gusano blanco, siempre hambriento, siempre frío, siempre retorciéndose inquieto”) y Malanga, los sospechosos más o menos habituales: Rotten Rita, Lou Reed, Ultra Violet, Ingrid Superstar, National Velvet, Brigid Berlin, Billy Name, Paul Morrissey y la fauna de aguerridas drags que tenían en el Max’s Kansas City su guarida para quemar estereotipos sociales.

Arte y exceso, química e inconsciencia, exploración y locura: hay en las páginas de estos recuerdos el constante acecho de lo malsano, la insana vibración de que por esas noches de sexo, drogas y rock’n’roll acabaría colándose la oscuridad y el infierno: en uno de los mejores capítulos, el que desgrana el desastroso viaje a California de The Velvet Underground y toda la realeza Warhol (“Sin el caparazón protector de Nueva York parecía que habíamos perdido la magia. Las reseñas fueron devastadoras”), Woronov contacta accidentalmente con algunas de las chicas de la Familia Manson; su instinto le dictó que era mejor alejarse de ellas con elegancia…

Woronov logró salir del círculo neoyorquino, hizo una discreta carrera en Hollywood –se instaló en Los Ángeles en 1979– en filmes de serie B –búsquenla, por ejemplo, en “Death Race 2000” (Paul Bartel, 1975), “Rock’n’Roll High School” (Allan Arkush, 1979) o “Eating Raoul” (Paul Bartel, 1982)–, se recicló en escritora (su primera novela, “Snake”, se publicó en 2000) y en pintora y artista visual. Y que le quiten lo bailao (con o sin látigo). ∎

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