Libro

Richard Price

Lázaro resucitadoRandom House, 2026

Después de un largo silencio editorial, el guionista de cinco episodios de la serie de David Simon “The Wire. Bajo escucha” –cosa que no le gusta que le estén recordando, cuando también dispone de una notable trayectoria como escritor– opta por un zigzagueante caleidoscopio humano, que transcurre en East Harlem, en la isla de Manhattan, barrio multirracial al que el autor se mudó hace unos años. “Lázaro resucitado” (“Lazarus Man”, 2024; Random House, 2026; traducción de Óscar Palmer) es una historia coral alrededor de un incidente.

Un edificio, de edad secular, de repente se desmorona dejando seis cadáveres y muchos inquilinos y transeúntes atrapados y otros desaparecidos. En ese caótico escenario, cinco protagonistas conviven con las emergencias, la capacidad de reinventarse, la desesperación, las malas decisiones y una gradual esperanza para recuperar el sentido de comunidad de los residentes.

Richard Price (Nueva York, 1949) sigue la acción con un pulso un tanto difuso, pasando de un escenario a otro mientras intenta vislumbrar el futuro que espera a los protagonistas. Coraje, desespero, vitalidad y oportunismo van de la mano. El desamparo marca el ritmo. Sin embargo, el notable oído callejero, el buen ojo para las descripciones y los diálogos de esta novela con matices de denuncia social permiten que el escritor se corrija a tiempo. Aun así, el libro rara vez traspasa la línea de la ebullición.

La exploración del núcleo narrativo de los personajes da un saldo positivo. El autor de “Clockers” (1992; ‎Ediciones B, 1993) –que en 1995 sería película, con guion propio y dirigida por Spike Lee– y “Los impunes” (2015; Literatura Random House, 2016) confronta al lector desde una trinchera de palabras que pueden interpretarse como una sinfonía urbana que se gradúa con una multiplicidad de voces. “Quería seguir sus vidas sin delincuentes, sin perseguir sospechosos. Solo quería gente que vive en un barrio, en una zona concreta, que debe intentar sobrevivir desde que sale y se esconde el sol. Es gente viviendo su vida”.

Mary Roe, una veterana policía, adscrita a la división de Asuntos Comunitarios, recibe un mensaje de texto. “Edificio de 110 años hecho polvo vs. Ampliación del metro. Excavaciones. Vibraciones. Durante meses”. Segundos después, otro. “Bum”. Estamos en 2008. Treinta y seis horas después del suceso, se produce el rescate de Anthony Carter, un maestro desempleado, con un historial de adicciones, que descubrirá el poder de la oratoria. Felix Pearl, un joven observador atento, recién llegado a la ciudad, que prácticamente vive en la calle cámara en ristre, se muestra suspicaz ante las inspiradoras palabras de Carter, al tiempo que traba amistad con Royal Davis, de carácter ácido, antiguo jugador de baloncesto, reconvertido en enterrador, que hace lo imposible para sostener su negocio de pompas fúnebres. Sabe que ha entrado en el país de los desaparecidos, que no es otro que el íntimo cementerio del corazón.

El personaje con una visión panorámica del barrio, más realista y crítica de cuanto lo rodea es Calvin Ray, un exconvicto que ha encontrado en su experiencia la posibilidad de ser un intenso y decidido líder comunitario, cuya finalidad es advertir y alentar sin sermonear a las familias que participan en toda clase de actividades cívicas que eviten que sus hijos sean baleados o entren en una pandilla. No obstante, Ray siente que ante sí ha caído un reino de estructuras abandonadas y dunas de polvo cubierto de herrumbre y ladrillos. Más allá de la oscuridad, que puede remitir al 11-S, las experiencias compartidas crean una etérea trascendencia en Harlem.

El escritor despliega su mirada callejera en el barrio en que habita desde hace años, de esquina en esquina, de parque en parque, de bar a cafetería, de centro comunitario a club social. “Lázaro resucitado” resulta ser un homenaje de Richard Price a sus vecinos de Harlem y sus coreografías emocionales. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados