Álbum

A Place To Bury Strangers

SynthesizerDedStrange, 2024
Reinvención, exploración y una constante búsqueda de nuevos horizontes. Así se definen A Place To Bury Strangers, y con “Synthesizer”, su séptimo álbum, no hacen más que reafirmarlo. En este disco, el segundo con la formación actual que incluye al fundador Oliver Ackermann junto a John y Sandra Fedowitz (de Ceremony East Coast), arrastran su sonido hacia territorios conocidos y desconocidos con una energía desbordante. Que una sacudida recorra tus venas y te recuerde a My Bloody Valentine, The Jesus And Mary Chain o a Joy Division tiene todo el sentido. Nacidos de la escena de rock neoyorquina de principios de los años dosmil y considerados por muchos como la “banda más ruidosa de Nueva York”, fusionan en este trabajo aquellas primeras incursiones en el ruido extremo con nuevos ganchos melódicos memorables, culminando en una explosión disonante fresca y llena de intensidad. Lo hacen combinando elementos de noise rock, electronic dark wave y hasta post-punk con un toque gótico.

Pero “Synthesizer” no es solo el título del séptimo álbum de APTBS, también es una entidad física en sí, un sintetizador diseñado específicamente para este disco, razón por la cual su precio es de €44.99 EUR en su Bandcamp. El álbum en sí está compuesto por un circuito impreso que se puede utilizar para construirlo, simbolizando la naturaleza interactiva del arte. Si algunos historiadores temían que los primeros instrumentos electrónicos condujeran a la deshumanización de la música, el enfoque DIY de Oliver Ackermann en 2024 resulta refrescante en una era subyugada por la IA, que él mismo critica, suscitando siempre la “colaboración y comunidad”. Todo esto encaja perfectamente si te adentras en el mundo de Death By Audio, el famoso espacio DIY que Ackermann fundó, transmutado en una fábrica de pedales de efectos como The Space Ensemble o Supersonic Fuzz Gun.

El álbum se lanza con la pista “Disgust”, un asalto intenso de distorsión y retroalimentación, acompañado de un bajo arpegiado y un groove constante. Ackermann se inspiró en “Got That Feeling” de su antigua banda Skywave, diseñando una canción que se puede tocar con una sola mano. “Don’t Be Sorry” es una de las pistas más livianas, pero que se sacrifica en su estado de ánimo al apelar “I never healed from every time you hurt me”. Le sigue “Fear Of Transformation”, un electro-pop gótico y palpitante que explota al final en una salida abrupta de la batería de Sandra Fedowitz sobre las cuerdas enfiladas de sus compañeros.

Con un ritmo constante está la contenida “Join The Crowd” –que puede “sentirse” como Primal Scream–, a la que le sigue la grandilocuencia de “Bad Idea”; “You Got Me” es una obra maestra más accesible y melancólica emplazada a mitad del disco para dar relevo a los efectos y texturas de “It’s Too Much”, otra grandeza de este álbum por su melodía pegadiza y oscurecida. El corazón desbocado de la batería marca el punk-rock sintético de “Plastic Future”, aunque la rabia se hunde en un pozo con “Have You Ever Been In Love”. Comfort Never Comes” clausura esta oda al ruido y la distorsión con sus ocho minutos pero dejando margen para la tranquilidad.

APTBS concibe un álbum de diez temas que te golpea directo a las membranas mientras te arrastra a un estado de semiinconsciencia. El trío neoyorquino está implacable, recordándonos por qué a todos nos apasiona el rock. ∎

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