Cuando se habla de Miami casi siempre aparecen las mismas imágenes: South Beach, el reguetón, las palmeras y los descapotables. Mucho menos visible resulta la influencia haitiana, pese a que el sur de Florida alberga una de las comunidades haitianas más numerosas y culturalmente activas de Estados Unidos. “EXIT 2B”, el disco que une al dúo B0YG1RL con el colectivo digital Novagang, podría entenderse como el sonido de esa otra Miami: una ciudad donde el kompa haitiano convive con el SoundCloud rap, funk brasileño, el reguetón, la cultura queer y la electrónica de club.
El álbum reúne dos trayectorias que llevaban tiempo orbitando alrededor de un mismo fenómeno. B0YG1RL, formado por June Vinette y Angela Rio, trabaja desde hace años con imágenes, sonidos y relatos vinculados a la experiencia afrocaribeña y queer del sur de Florida. Novagang, por su parte, se ha convertido en uno de los colectivos más activos del underground digital estadounidense. En su anterior trabajo, “777” (publicado el pasado marzo), Vinette se presentaba con una frase sencilla: “Je m’appelle Tété. C’est Haïti chérie” (“Me llamo Tété. Es Haití, querida”). Por muy futurista que suene “EXIT 2B”, el disco nunca deja de hablar desde la diáspora.
El kompa nació en Haití durante los años cincuenta y terminó convirtiéndose en una de las músicas más representativas del país. Sus líneas de bajo continuas y sus patrones sincopados siguen presentes aquí, aunque sometidos a una transformación radical. Porque en realidad B0YG1RL no modernizan el kompa. Lo someten al mismo proceso que experimentó el pop adolescente estadounidense cuando apareció la generación hyperpop: compresión extrema, voces deformadas, graves imposibles, ritmos acelerados y una estética nacida directamente de internet. Son, en cierto sentido, los 100gecs de “Little Haiti”.
Todo eso aparece desde el inicio en “My people will destroy you”. Sobre una producción saturada de subgraves y percusiones digitales, Vinette repite “Tout pèp mwen ap detwi ou” (“Todo mi pueblo te destruirá”, en criollo). Debajo continúan latiendo patrones heredados del kompa, mientras alrededor circulan elementos procedentes del baile funk y el rap digital con una saturación que hará romper tus altavoces. En realidad, gran parte de esa transformación del folclore hacia algo pasado de rosca procede de Novagang. En “Machine” y “Declaration” los graves ocupan una cantidad de espacio enorme, los sintetizadores atraviesan constantemente la mezcla y las percusiones aparecen comprimidas hasta adquirir una textura completamente artificial: firma de la casa. Al mismo tiempo, Vinette insiste en ideas de comunidad y pertenencia. “Nou se fanmi, nou lib pou tout tan” (“Somos familia, libres para siempre”), proclama en “Declaration”.
Esa dimensión colectiva atraviesa buena parte del disco. En “RAGE & RAVE” canta “Nou tout nan liy, nou pral batay, nou pral genyen” (“Todos estamos en línea, vamos a luchar, vamos a ganar”) mientras una base situada entre el pluggnb y el kompa avanza a toda velocidad. En “Soleil”, junto a Isabella Lovestory (hondureña junto con Angela Rio), el tono es igual de político: “Je suis le soleil” (“Yo soy el sol”), repite Vinette antes de afirmar “Nou te pran notre liberté” (“Tomamos nuestra libertad”). Entre sintetizadores brillantes y melodías casi flotantes, la identidad haitiana aparece asociada al orgullo y una belleza que está bajo todo el ruido.
Aunque uno de los objetivos del trabajo sea hacer explotar la propia música, el Caribe permanece en el centro del disco incluso cuando todo lo demás parece desintegrarse. Haití aparece constantemente, pero el resultado suena a tradición transformándose en tiempo real. Por eso, el disco imagina cómo habría sonado el hyperpop si hubiese nacido en las disidencias de Florida en lugar de hacerlo entre Discord, Londres o Los Ángeles. ∎