Álbum

Baby Keem

Ca$inopgLang-Columbia-Sony, 2026

La portada de “Ca$ino” es una foto de Hykeem Carter de bebé. La última vez que lo vimos en primer plano fue en la entrega de los Grammy de 2022, cuando Ludacris –el mismo Ludacris que suena en el vídeo familiar que abre el documental “Booman”– le entregó el premio a la mejor actuación de rap por “Family Ties”. El círculo es tan perfecto que parece calculado, y probablemente lo es: Baby Keem y pgLang no hacen nada por accidente. Cinco años después de “The Melodic Blue” (2021), hay un disco de once canciones sobre Las Vegas, la adicción al juego de su madre y lo que significa crecer en una ciudad construida sobre la premisa de que las probabilidades siempre están en tu contra.

El concepto funciona porque Keem no lo fuerza. El casino no es una metáfora decorativa, sino el lugar donde ocurrieron las cosas: su abuela, sus tías, su madre ausente, el desierto que lo entrenó. “No Security” abre con una muestra de Natalie Bergman y una de las líneas más incómodas del disco –“Mi madre me mira como si fuera al banco”– que colapsa en una sola imagen el éxito y la obligación que genera. “I Am Not A Lyricist” es el mejor momento del álbum: Keem rapea para los hijos de acogida, para los fugitivos, para todo lo que Las Vegas produce y nadie quiere ver, con una cadencia que recuerda a Kendrick Lamar en “Section.80” (2011) sin ser una imitación. El título es una trampa: la canción es la más lírica del disco precisamente porque ha renunciado a demostrarlo.

La producción –Cardo, Sounwave, Danja, el propio Keem– mantiene los marcos esqueléticos que han definido su sonido desde el principio, bajo y batería como estructura, espacio como decisión consciente. “Dramatic Girl” se sale hacia el alt-rock con suficiente convicción como para que funcione. La canción “Ca$ino” tiene la energía frenética y los sonidos de tragaperras que Cardo trajo a “MUSIC” de Playboi Carti en 2025, y aquí sirven para algo distinto: la euforia como mecanismo de defensa, el ritmo como manera de no detenerse. “$ex Appeal” con Too $hort es exactamente lo que suena y no le pide disculpas a nadie. Kendrick aparece en “Good Flirts” sin secuestrar el disco como hizo en parte en el debut, lo cual era necesario: este álbum necesita pertenecer a Keem.

“No Blame” cierra con una muestra de James Blake y la reconstrucción más directa que ha hecho Keem de su relación con su madre –la adicción, la ausencia, la decisión de no culparla– y la inocencia deliberada de su tono hace el daño exacto que tiene que hacer. Treinta y siete minutos. ‘Pitchfork’ dio un 5.5 hablando de caos tonal y ‘The Line Of Best Fit’ habló de uno de los discos más emocionalmente ambiciosos del rap de su generación. Los dos tienen razón y ninguno de los dos está contando lo mismo. “Ca$ino” no es un disco perfecto ni era eso lo que Keem necesitaba hacer. Es un disco honesto de alguien de 25 años que lleva cinco procesando lo que significa que te funcione, con toda la incomodidad que eso implica. ∎

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