Puede que este miniálbum no sea el proyecto más innovador o arriesgado de Beck. Sin embargo, con espíritu de mixtape, reúne una agradabilísima colección de curiosidades, versiones y rarezas que antes solo podían encontrarse en bandas sonoras, compilados de difícil rastreo o algún vídeo de dudosa calidad de algún directo.
Ya disponible en plataformas, este 13 de febrero estará también en vinilo color rojo, por el Día de los Enamorados. Más allá del marketing, la selección trasciende el oportunismo, integrando con tono sosegado ocho temas sensibles, donde Beck despliega su voz más cálida y acogedora, articulando una suerte de tesis sobre distintas facetas del amor.
“Everybody's Gotta Learn Sometime”, el tema que abre y da nombre al álbum, es una declaración de intenciones. Proveniente de la banda sonora de “¡Olvídate de mí!” (Michel Gondry, 2004) y original de la banda The Korgis, nunca se trató de amor, sino de desarrollo interior. La visión de Beck es más lenta y sombría, de teclados sofocados y un pulso cruzado de bajo y batería. Como en la película, el aprendizaje (y el sufrimiento) resulta más ineludible, que redentor.
Como parte del soundtrack de la serie “The Man In The High Castle” (2015-2019), ambientada en una historia alternativa y distópica de los años sesenta, Beck retomó “Can’t Help Falling In Love”, el tema que Elvis Presley volvió himno romántico. Con coros quizá demasiado edulcorados, preserva un deje de inevitabilidad y quiebre, especialmente en la voz rugosa y versos arrastrados del final: “But I can’t help”, no lo puedo evitar, “So, take my hand… take my whole life with you”.
“I Only Have Eyes For You”, lanzado en 2012 para la instalación artística "Song 1" de Doug Aitken, rinde homenaje al clásico doo-wop de The Flamingos, ralentizado y menos brillante, pero mantiendo el ambiente nebuloso y desorientado del amor ciego. “Ramona”, la única canción original de Beck, creada para la película “Scott Pilgrim contra el mundo” (Edgar Wright, 2010), enfatiza la devoción romántica, etérea en sus arreglos de cuerdas, generando cierto remanso.
“Michelangelo Antonioni”, la canción de Caetano Veloso en honor al cineasta, pareciera encarnar la visión estética y abstracta del amor, con menos dramatismo y sin la voz angelical del brasileño, pero bien resuelto con guitarra reposada y timbre susurrado: el amor contemplativo de “imágenes sin palabras” y “cartas escritas sobre piedra y vapor”.
El desengaño es más despojado y directo en esta segunda versión de Beck del icónico tema de Hank Williams “Your Cheatin’ Heart”, hasta ahora inédita, con guitarra acústica y voz. Mientras, en el cover de “Love” de Lennon recapitula el concepto de amor, sobreponiendo guitarra y capas de voces al delicado piano inicial.
El cierre es nada menos que la pequeña maravilla de “True Love Will Find You In The End”, el conmovedor llamado de Daniel Johnston a seguir buscando el amor verdadero, esta vez sin armónica, más limpio, pero igual de emotivo que en “The Late Great Daniel Johnston. Discovered Covered” (2004). ∎