En los últimos años, Bruno Garca parecía haberse alejado más seriamente de la producción musical, y centrado sobre todo en su labor al otro lado, a través de la agencia de prensa Freelastica y de Miracle MGMT o de sus colaboraciones como redactor en revistas como ‘Mondosonoro’ o ‘Mixmag’. Pero la pandemia, como él mismo ha confesado, le permitió tiempo para trastear, para jugar, para juntar ideas, y el gusanillo volvió a picar. Más de una década después de su último trabajo largo –“Sheroine”, lanzado en 2014–, el productor sevillano afincado en Barcelona regresa con un EP, “OOPARTS”, en el que expone, a grandes rasgos, una evolución de su sonido que refuerza el minimalismo, la profundidad introspectiva y un fondo ambient y cinematográfico.
El primer tema, de hecho, es una nueva versión del “War Games” que ya apareció en aquel “Sheroine”, mucho menos robotizado, mucho menos enérgico y mucho menos concreto esta vez: la melodía sigue bañada en ácido, y sigue siendo diferencial la voz dancehall de Young Quincy, pero la intención ahora es mucho más psicodélica y onírica, recordando en esencia al “Lifeforms” (1994) de The Future Sound Of London y no tanto a los trabajos de Leftfield o UNKLE, mucho más reveladores para describir el sonido de Brunetto en el pasado. La deuda con las cadencias del urban break y del UK bass, sin embargo, sigue ahí impregnándolo todo, del mismo modo que el diseño sonoro es, como de costumbre, ciberpunk, invocando una distopía urbana tras un desastre ecológico producido por la acumulación de residuos nucleares como la que sugieren la portada o la propia “Ooparts”, que encajarían a la perfección en el videojuego “Norco”. Pero hay una cierta mística trascendental en estos nuevos temas, una conexión entre lo tecnológico y lo espiritual: las fuerzas telúricas primigenias vibran a través de samples de cantos senegaleses en el colapso sci-fi de “Blade Rana”, y los viejos dioses se comportan como artefactos de civilizaciones avanzadas en ese oscurísimo y apocalíptico final que marca “Corners, Bees And Weasels”, y que recuerda al momento en el que el dub atmosférico de Andy Stott empezó a incorporar la saturación y la maquinística del trap.
Esa pulsión hip hop, heredera de los primeros tiempos de Brunetto y del sonido de almas gemelas como Erik Urano, y que se plasma también por ejemplo en “Te hunde” entre detalles y sintes traídos de los progressive breaks, contribuye a reforzar esa aura mística que rodea “OOPARTS”: el rap, especialmente en su versión más sci-fi, siempre ha sido un buen foro para hablar de dioses egipcios, drones, criaturas alienígenas, sociedades secretas, ecos ancestrales y fenómenos paranormales; en el único momento en el que las referencias tras lo nuevo de Brunetto se revelan de forma explícita es en “Nyarlathotep”, meditación ciber trip hop en un jardín japonés guiada por la voz de la artista franco-colombiana Ëda Díaz que toma su nombre de uno de los dioses primordiales de la mitología lovecraftiana, un ente asociado con el caos que adopta infinitas formas según la sociedad que lo invoca. Amenazados por la extinción, parece decir Brunetto, la única supervivencia posible está en buscar los rastros, por muy irracionales que sean, de humanidad en lo que queda de civilización. ∎