En 2006, Cat Power aterrizó en Memphis huyendo de sus propios fantasmas. “The Greatest” fue el resultado de ese exilio voluntario. Marshall se rodeó de la vieja guardia de Hi Records para encontrar una voz nueva. Más ancha. Más curtida. Fue su paso de gigante. El tiempo ha hecho su trabajo de erosión y hoy la obra, elegida por nuestra redacción entre los discos clave de la primera parte del siglo, se comprende en toda su dimensión. Con su EP “Redux” –en vinilo de 10”–, veinte años después, Chan Marshall reclama la vigencia de aquel sonido. Ella lo bautizó en su día y ella lo mantiene ardiendo hoy.
Para esta empresa, Marshall ha convocado de nuevo a su guardia pretoriana. Un bloque curtido en carretera y estudio, con Judah Bauer a la guitarra (The Jon Spencer Blues Explosion), Gregg Foreman a los teclados (The Delta 72, Jesse Malin), Erik Paparozzi al bajo (Lizard Music) y Jim White a la batería (Dirty Three, Hard Quartet). Grabado en los Church House Studios de Austin bajo la mirada de Stuart Sikes, el EP respira honestidad, sin trampa ni cartón.
La apertura con “Try Me” es una pequeña victoria histórica. Rescatada de las sesiones originales de 2006, esta versión del clásico de James Brown abandona el nervio frenético de la primigenia para sumergirse en una cadencia nocturna, casi confesional. Lo cierto es que, si se conoce la génesis de la pieza, el disfrute es mayor. Incluso si no, es recomendable. Curiosamente, fue uno de los primeros éxitos de Mr. Dynamite para colocarlo en el mapa. La letra es directa y desnuda: “Try me, try me / And your love will always be true”. Nada de grandilocuencia, solo una necesidad emocional. Aunque hoy se le recuerde como el arquitecto del funk, su primer gran impacto fue esta balada frágil. Conocer ese fuego volcánico original hace que el proceso de enfriamiento que aplica Chan –esa sutil pincelada de madurez– se sienta como una elección tan deliberada como sofisticada. Digamos mejor: no le falta fuego, simplemente es un incendio que ahora se consume hacia dentro.
Ese mismo espíritu impregna la nueva lectura de “Could We”, regrabada ahora con el arreglo que Marshall y Dirty Delta Blues llevaron al directo durante la gira de “The Greatest”. Si en el álbum lucía un acabado más lustroso, aquí se presenta con el colmillo propio del escenario, más despojada y con una suciedad necesaria que le sienta de maravilla. Es la prueba de que Marshall ha dejado de ser la “musa herida” para convertirse en una creadora con pleno dominio de sus silencios.
Sin embargo, el corazón del lote es la revisión de “Nothing Compares 2 U”. Lejos del barroquismo pop con el que Sinéad O’Connor detuvo el mundo en los noventa, Marshall despoja a la canción de todo artificio. Conviene no olvidar que, mucho antes de ser un hit global, la pieza fue una gema que Prince entregó originalmente a sus protegidos de The Family. Pero en este “Redux”, la canción muda de piel para convertirse en una elegía dedicada a la memoria de Teenie Hodges, el legendario guitarrista de la Memphis Rhythm Band que la acompañó en “The Greatest” y con quien forjó un vínculo inquebrantable hasta su fallecimiento en 2014. Mientras que en la de O'Connor se nos erizaba la piel por la potencia volcánica de su estribillo, aquí toca sacar el pañuelo en la corta distancia. La herida se abre cuando Marshall replica, casi en un susurro, versos como “But they’d only remind me of you” o ese devastador “All the flowers that you planted, mama, in the backyard / All died when you went away”. Avisados quedáis.
Olvidaos del marketing de los aniversarios y de la purpurina para nostálgicos. Chan Marshall ha decidido envejecer rascándonos la fibra con esa voz que suena a bourbon y a madrugada. “Redux” es un trabajo honesto, de esos que escuchas a solas. Un golpe de autoridad y punto final. ∎