Álbum

Christina Rosenvinge

Lo nuestroEl Segell del Primavera, 2015
Sostiene Christina Rosenvinge que nunca se le ha dado bien mirar hacia atrás, y “Lo nuestro” es la prueba definitiva de que la cantante madrileña tampoco necesita echar mano del retrovisor: le basta con lanzarse a campo abierto para despedirse de todas esas encarnaciones que habían paseado por los surcos de “Foreign Land” (2003) y “La joven Dolores” (2011) e inventar una nueva versión de sí misma. Borrón y cuenta nueva para una artista que, además de cambiar de sello, parece haberse cansado de ser vista como una cantautora folk lacónica y misteriosa y se desmarca con un disco deliberadamente extraño y contrahecho. Un disco de canción industrial y ribetes góticos, pop borroso para casar a The Cure con Franco Battiato, que arropa algunas de sus letras más trabajadas, comprometidas y valientes.

Un disco que pide paciencia –sobre todo, para acostumbrarse a los gorgoritos arrebatados de “La tejedora” y a unos arreglos que huyen del confort–, pero que, a cambio, aniquila cualquier posible vínculo con la canción frágil y temblorosa. Así, donde antes buscábamos belleza y encanto, encontramos ahora himnos retorcidos y perversos (“Alguien tendrá la culpa”), envoltorios umbríos y parcheados sintéticos (“Lo que te falta”), abrasiones monolíticas (“La muy puta”) e inesperadas erupciones de tecnopop (“Segundo acto”). También emergen ligeros esbozos de aquel folk hipersensible que jalona su discografía, pero incluso la aparente sencillez y ligereza instrumental de “Liquen” y “La absoluta nada” presentan a una artista que, superada ya la barrera de los 50, está muy segura de lo que quiere y de cómo conseguirlo. ∎

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