Álbum

Gorillaz

The FallParlophone-EMI, 2010
Quizá a los acérrimos de Blur les parezca exagerado, pero creo que con los discos de Gorillaz y The Good, The Bad And The Queen, Damon Albarn ha cubierto su década más fértil y personal. Con esa curiosidad por las nuevas tecnologías y esa obsesión por explorar otras latitudes y formas de presentarse en escena, Albarn es hoy al britpop lo que David Byrne fue al punk neoyorquino; un voraz punto de fuga que, además, nunca ha perdido de vista el norte pop y siempre ha aportado repertorios interesantes.

“The Fall”, grabado durante treinta y dos días de la gira norteamericana de Gorillaz, no será el mejor disco del Albarn pos-Blur, pero sí corrobora su nivel de inspiración y su capacidad para concretar ideas. Lo ha compuesto con un iPad (y una veintena de aplicaciones) y un puñado de sintetizadores. Al ofrecerlo inicialmente en descarga gratuita a finales de 2010, cabría esperar una chiquillada tecnológica, pero también aquí Albarn maneja esas melodías entre oníricas y melancólicas que impregnan todo lo que canta y que, al final, se han convertido en su principal seña de identidad.

Entre eso y el abanico de perezosos ritmos sintetizados y tiernas melodías analógicas, Gorillaz vertebran un viaje por un paisaje dulcemente posapocalíptico, unos Estados Unidos entre brumas multicolor. Y así nacen canciones inimaginadas en cualquier otro grupo: “Bobby In Phoenix” (emotivo soul sideral con la voz de Bobby Womack), “Little Pink Plastic Bags” (de sedoso y negrísimo flow), “Hillbilly Man” (cazallera y coreable) y tantas otras. Ni siquiera un disco menor y seudoficial de Gorillaz debe ser considerado un disco menor. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados