Álbum

Gu Vo

IISentencia-Repetidor, 2026

El trío sevillano Gu Vo debutó en 2022 con un álbum homónimo que ya mostraba un ilusionante potencial. Edu Escobar (batería), Raúl Burrueco (bajo) y Alejandro Ruiz (sintetizadores y voz) pasaron previamente por bandas de prestigio en el underground hispalense como Tannhäuser o Blacanova, pero, en esta encarnación, se han revelado como una propuesta de krautrock contemporáneo caracterizado por un discurso inteligente que no se riñe con la contundencia y la capacidad de sumergir al oyente en una hipnosis rítmica de la que resulta difícil salir. En directo, todo esto lo validan con precisión cerebral y energía física.

Su segundo álbum, ahora coeditado por el sello local Sentencia con Repetidor, los lleva un paso más adelante en su asalto a un cielo plagado de nubes y tormentas eléctricas. “Sorcerer”, el tema de arranque, parece recordar a una producción de Giorgio Moroder o a una banda sonora de terror posindustrial que luego tira por la senda de Neu!, con una textura sonora asfixiante. En “Drill”, un bajo vigoroso dialoga con sonidos casi de techno deconstruido, y, con un tosido (¡humor!) es encadenado con el siguiente tema, “Yukio”. Ahí los bajos van puntuando una línea melódica trepidante y unos sonidos vocales desestructurados. En cuanto entra la batería, todo va ganando en intensidad y cuerpo.

Los dos temas que ocupan el espacio central (“Martian Dust Devil” y “601”) son también los más extensos. Los 6 minutos y pico que dura cada uno de ellos les permite recrearse en tensiones y dinámicas que eluden siempre lo previsible, pero, al tiempo, te van conduciendo por caminos cómodos de transitar hacia el baile repetitivo. El dinamismo crece aún más en “Penguin Land”, entre juguetona y épica, y una batería que exhibe un pulso más post-rock. “Frog Rug” apuesta por los ritmos sincopados y acelerados, cierta euforia controlada y un final que tiende a la experimentación ruidista, para finalizar de modo más meditativo y planeador, ondas de ruido blanco y una batería descompuesta en modo casi de free jazz, con “Ebb Tide”. Se recomienda seguirles la pista a todos los amantes de estos sonidos y a los oídos inquietos y ávidos de descubrir cosas. ∎

Etiquetas
Compartir

Contenidos relacionados